Calle Euskal Herria de Donostia-San Sebastián: un paseo entre un palacio desaparecido y un edificio neogótico
La calle Euskal Herria es una de esas calles que invitan a pasear sin prisa por Donostia-San Sebastián.
Forma parte del Ensanche Oriental, un elegante proyecto urbanístico que, entre finales del siglo XIX y principios del XX, transformó el lado este de la Parte Vieja y le regaló un aire señorial que aún hoy conserva.
Donde antes la marea dejaba al descubierto arenales y pedregales junto a las antiguas murallas de la ciudad, nació un nuevo barrio pensado para abrir Donostia al futuro.
Tras años de retrasos provocados por la guerra y diversos cambios administrativos, el impulso definitivo llegó de la mano del Marqués de Salamanca, dando forma a un conjunto de cuatro calles: General Echagüe, Euskal Herria, General Jáuregui y Soraluze.
Con el paso de los años, la Parte Vieja y el Ensanche Oriental fueron fundiéndose hasta convertirse en un único escenario donde la historia y la elegancia caminan de la mano.
La inauguración del Paseo Nuevo en 1919, abrazando el monte Urgull y uniendo el puerto con este rincón de la ciudad, puso el broche final a una transformación que sigue cautivando a quienes descubren Donostia paso a paso.
La calle Euskal Herria, es una calle discreta, casi silenciosa, pero bajo su aparente calma se esconden algunas de las páginas más fascinantes de la historia cultural de San Sebastián.
EL PALACIO BELLAS ARTES QUE DESAPARECIÓ ENTRE LAS LLAMAS
Pocos imaginan que aquí, donde hoy transcurre la vida cotidiana, se levantó el primer Palacio Bellas Artes de la ciudad.
A finales del siglo XIX, un grupo de donostiarras unidos por la pasión por la cultura, la ciencia y el conocimiento decidió crear un espacio donde pudieran florecer las artes y el pensamiento.
Tras años reuniéndose en distintos locales de la Parte Vieja, lograron adquirir un solar en el recién nacido Ensanche Oriental y levantaron un edificio que simbolizaba las aspiraciones de una ciudad moderna.
El Palacio Bellas Artes abrió sus puertas en la calle Euskal Herria el 1 de diciembre de 1895, convirtiéndose rápidamente en uno de los grandes centros culturales de Donostia.
Entre sus muros se celebraban conferencias, exposiciones, reuniones y proyecciones cinematográficas, cuando el cine todavía era un espectáculo casi mágico.
Pero el destino le reservaba un final tan trágico como cinematográfico.
La noche del 27 de febrero de 1913, durante la proyección de una película, el inflamable celuloide prendió fuego.
En cuestión de minutos, las llamas devoraron el edificio. El primer Bellas Artes de San Sebastián desapareció para siempre, dejando tras de sí el recuerdo de un lugar que durante casi dos décadas había alimentado la inquietud intelectual de toda una generación.
Hoy no queda rastro físico de aquel palacio, pero resulta inevitable imaginar su silueta mientras se pasea por la calle Euskal Herria.
UN PALACIO DESAPARECE…OTRO TESORO PERMANECE
Aunque la calle perdió su «Palacio», todavía conserva uno de los edificios más singulares del Ensanche Oriental.
En la esquina con el Paseo de Salamanca, el número 7 despliega una de las mejores muestras de arquitectura neogótica de la ciudad.
Proyectado en 1885 por el arquitecto barcelonés José Majó i Ribas para el empresario Carlos Godó i Pié, el edificio refleja la influencia del historicismo catalán, que encontraba en la arquitectura medieval una fuente de inspiración para reivindicar un pasado lleno de simbolismo y belleza.
Su fachada, coronada por almenas de ladrillo, rompe con la imagen habitual de la arquitectura donostiarra y parece transportar al visitante a otra época. Incluso cuando en 1913 el arquitecto Lucas Alday añadió una nueva planta, lo hizo con un respeto absoluto por el proyecto original, reproduciendo fielmente la decoración neogótica para que la ampliación pareciera haber existido desde el primer día.
¿POR QUÉ SE LLAMA CALLE EUSKAL HERRIA?
Según el historiador Serapio Mugica, esta sería el motivo del nombre:
Calle de la Euskal-erría
La Comisión de Instrucción propuso con fecha 9 de septiembre de 1885, que se diera este nombre a una de las del ensanche Oriental «para que se sepa que los Bascongados no olvidamos nuestra muy amada lengua Euskara».
Pero no aparece que se tomara acuerdo en firme. En mayo de 1895, la Comisión de Instrucción propuso que se le diera el patriótico nombre de EuskalErria a la calle que hay entre la del General Echagüe y la del General Jáuregui, y el Ayuntamiento en sesión del día 7 del indicado mes, aprobó la propuesta.
Las calles de San Sebastián.
PASEAR PARA DESCUBRIR LA CIUDAD INVISIBLE
La calle Euskal Herria demuestra que las ciudades no solo se descubren visitando sus monumentos más conocidos.
A veces basta con desviarse unos metros del camino habitual para encontrar historias olvidadas, edificios que esconden auténticas joyas arquitectónicas o escenarios donde la memoria continúa viva.
Es por ello que en esta calle de Donostia conviven dos ciudades: la que aún podemos contemplar y la que desapareció hace más de un siglo.
Basta recorrer los pocos metros de la calle Euskal Herria para viajar entre ambas.


