Parte Zaharra

EL PASEO NUEVO DE DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN. UN ABRAZO ENTRE LA CIUDAD Y EL CANTÁBRICO.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

PASEO NUEVO DE DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN. HISTORIA Y QUÉ VER. 

El Paseo Nuevo de Donostia-San Sebastián no solo se recorre con los pies, sino que también se recorre con todos los sentidos.

Ya que es uno de esos rincones que los donostiarras nunca nos cansamos de visitar y que consigue enamorar a quien llega por primera vez a San Sebastián.

Paseo Marítimo de San Sebastián

Caminar por este paseo es abrazar el monte Urgull, el lugar donde nació la ciudad y desde donde ha contemplado durante siglos su crecimiento.

Es respirar el aroma salado del Cantábrico, escuchar el rugido de las olas rompiendo contra las rocas y sentir cómo el viento recuerda, a cada paso, que aquí el mar siempre tiene la última palabra.

Pero el Paseo Nuevo no solo es uno de los rincones más bellos de Donostia. También es el resultado de un sueño que la ciudad persiguió durante décadas.

LOS ORÍGENES DE UN PASEO MUY DESEADO

A finales del siglo XIX, San Sebastián vivía una profunda transformación. El derribo de las murallas permitió que la ciudad comenzara a expandirse y, gracias a los terrenos ganados al mar junto a la desembocadura del Urumea, nació el nuevo Ensanche Oriental, unido a la Parte Vieja por la calle Aldamar.

Solo faltaba una pieza para completar aquel ambicioso proyecto urbano: un paseo que rodeara el monte Urgull y conectara la ciudad con el puerto siguiendo el perfil del mar.

La idea comenzó a tomar forma en 1872, pero existía un gran obstáculo.

El monte Urgull y sus fortificaciones seguían siendo propiedad del Ejército, lo que hacía imposible construir el ansiado paseo.

Puerto de Donostia y monte Urgull

Hubo que esperar hasta 1914 para que el ministro de la Guerra, Ramón Echagüe, autorizara finalmente las obras mediante una Real Orden.

Curiosamente, el apellido Echagüe ya formaba parte del callejero donostiarra gracias a su padre, Rafael Echagüe Bermingham, que da nombre a una de las calles del Ensanche Oriental.

LA CONSTRUCCIÓN DEL PASEO NUEVO

Las obras comenzaron en 1916 bajo la dirección del ingeniero Luis Balanzat y del arquitecto municipal Juan Alday, el mismo que había diseñado el elegante Paseo de La Concha y sus icónicas barandillas.

El proyecto se ejecutó en tres fases entre 1916 y 1919, ganando terreno al mar y dibujando uno de los paseos marítimos más espectaculares del Cantábrico.

Su inauguración fue todo un acontecimiento para la ciudad.

El 10 de julio de 1916, la reina María Cristina inauguró el primer tramo del paseo.

Tras cortar la cinta con unas tijeras de plata regaladas para la ocasión, recorrió lentamente la nueva obra, se detuvo varios minutos contemplando el mar y, fiel a la cercanía que siempre mostró hacia los donostiarras, terminó mezclándose entre el público que esperaba impaciente poder estrenar aquel rincón tan esperado.

Tres años después, con la finalización del último tramo, el Paseo Nuevo pasaba definitivamente a formar parte de la vida cotidiana de San Sebastián.

OLAS GIGANTES CONTRA UN PASEO QUIJOTESCO

Si hay una imagen que ha dado fama al Paseo Nuevo de Donostia es la de sus espectaculares temporales.

Cuando el Cantábrico se enfurece y las mareas vivas coinciden con el viento del noroeste, las olas chocan contra el muro de piedra con una fuerza descomunal.

Columnas de agua de varios metros se elevan sobre la barandilla antes de caer convertidas en una lluvia de espuma que empapa a curiosos y fotógrafos.

Es un espectáculo fascinante. También imprevisible.

Por eso, cuando hay temporal, conviene disfrutarlo siempre desde una distancia segura y respetando las indicaciones de seguridad. La fuerza del mar es tan impresionante como merece ser respetada.

El Paseo Nuevo de Donostia

En los días de calma, el paseo muestra una personalidad completamente distinta.

QUÉ VER EN LA PARTE VIEJA DE DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN. GUÍA PARA DESCUBRIR SU ALMA. + PLANO

El sonido de las olas sustituye al estruendo de los temporales, la brisa invita a caminar sin prisas y las vistas hacia la isla de Santa Clara, los montes Ulia e Igeldo y la bahía de La Concha convierten cada paso en una postal.

QUÉ VER EN EL PASEO NUEVO DE DONOSTIA

Más allá del mar, el Paseo Nuevo conecta algunos de los lugares con más personalidad de Donostia.

• La antigua Casa de Baños y la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa

Nada más comenzar el recorrido aparece el histórico edificio de la antigua Casa de Baños, construido en 1922.

Desde 1974 alberga la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa, una institución que ha sabido conservar la memoria visual de la ciudad y que sigue siendo un punto de encuentro para los amantes de la fotografía.

• La Construcción Vacía de Jorge Oteiza

A los pies del monte Urgull se alza una de las esculturas más singulares de San Sebastián.

La monumental Construcción Vacía, instalada en 2002, parece desafiar al viento y al oleaje desde la entrada de la bahía.

Construcción Vacía de Jorge Oteiza

Muchos ven en ella un símbolo de la propia ciudad: firme frente a los temporales y abierta al mar. Otros disfrutan imaginando el diálogo artístico que mantiene, desde el otro extremo de la bahía, con el Peine del Viento de Eduardo Chillida.

• El Aquarium donostiarra

El recorrido desemboca junto al Aquarium, uno de los grandes iconos culturales de Donostia y el segundo museo más visitado de Euskadi.

Aquarium de San Sebastián

Su historia comenzó gracias al impulso que recibió la oceanografía tras la visita de Alberto I de Mónaco en 1903.

Hoy alberga más de una treintena de acuarios y un espectacular túnel submarino en el que tiburones, rayas y grandes peces nadan literalmente sobre la cabeza de los visitantes.

• El puerto y el barrio de La Jarana

El paseo termina junto al puerto pesquero, donde sobrevive uno de los rincones con más carácter de la ciudad.

Museo Marítimo en el barrio de La Jarana

Las casas de La Jarana recuerdan el pasado marinero de San Sebastián.

Bajo sus soportales se reparaban redes y aparejos mientras las familias esperaban el regreso de las embarcaciones.

En aquellas mismas calles vivió el legendario Aita Mari, el marino que perdió la vida en 1866 intentando rescatar a otros pescadores durante un temporal.

Barrio de la Jarana en San Sebastián

Hoy las antiguas tabernas y almacenes han dado paso a bares y restaurantes, pero el barrio sigue conservando ese aire marinero que recuerda que Donostia siempre ha vivido de cara al Cantábrico.

CONCLUSIÓN

Porque eso es precisamente el Paseo Nuevo: mucho más que un paseo junto al mar.

Paseo Marítimo San Sebastián

Es el lugar donde la historia, el paisaje y la fuerza del Cantábrico se encuentran para recordar que Donostia no puede entenderse sin el mar que la abraza desde hace siglos.

UBICACIÓN DEL PASEO NUEVO DE SAN SEBASTIÁN 

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *