LA PLAYA DE LA ZURRIOLA, LA MÁS JOVEN Y SURFERA DE DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN.
La playa de la Zurriola de Donostia-San Sebastián, ubicada en el vibrante barrio de Gros, es un verdadero paraíso para los amantes del surf y aquellos que buscan disfrutar de un ambiente desenfadado.
Esta franja de arena dorada, que se extiende a lo largo de 800 metros, se encuentra entre los icónicos y controvertidos cubos del Kursaal, y la zona de Sagües, conocida por su espíritu joven y alternativa.
Pero antes de sumergirnos en la atmósfera surfera de la playa, es interesante conocer un poco más sobre su historia.
ORÍGENES DE LA PLAYA DE LA ZURRIOLA
Para conocer el origen de la actual playa de la Zurriola e incluso del barrio de Gros, nos tenemos que remontar a muchos siglos atrás.
La desembocadura del río Urumea provocó la acumulación de arena hasta las faldas del monte Ulia, creando una gran playa y una zona de dunas.
Mientras que San Sebastián seguía ceñida a sus murallas y no iba más allá de la ciudad intramuros (la actual Parte Vieja) y un par de barrios extramuros (Santa Catalina y San Martín), la zona no despertó ningún interés más allá del puramente militar.
Como por ejemplo durante el asedio de la ciudad por las tropas anglo-portuguesas en 1813 en el contexto de las guerras napoleónicas.
El ejército del Duque de Wellington batía desde Ulia las murallas de la Zurriola, con el objetivo de abrir brecha en la parte más débil de la fortificación.
Y aprovechando la marea baja, Wellington mandó a las tropas portuguesas a tomar al asalto el lado oriental de la fortificación.
Sin embargo, el fuego de los franceses atrincherados en Donostia y la subida de la marea atrapó a muchos soldados portugueses en las «dunas del Chofre» convirtiendo esa zona del actual Gros en su tumba.
SIGLO XIX, LOS ORÍGENES DEL BARRIO DE GROS
Tras el derribo de las murallas en 1863, comenzaron los ensanches de la ciudad.
Esa nueva urbe que quería convertirse en un destino turístico de primer orden necesitaba terrenos para crecer, y la familia Gros lo tuvo claro.
Adquirió numerosos terrenos en la zona, y comenzó a transformar la zona de dunas en lo que se convertiría en uno de los barrios más populares de San Sebastián: el barrio de Gros.
La primera urbanización de los «Arenales del Chofre» o «Arenales de San Francisco» comenzó en 1892, construyéndose un muro para detener la arena a la altura del actual Paseo Colón.
En los años treinta se comenzaron a construir solares para viviendas entre el Paseo Colón y el mar, aunque este terreno al final no fue urbanizado
Por lo que se aprovechó para eliminar una parte del muro de costa y crear una pequeña playa bautizada como la «playa de Gros«.
En 1977 se demolió el Gran Kursaal, uno de los íconos del barrio de Gros y de la Belle Époque donostiarra.
Pero en los años noventa se planteó la reconstrucción de un nuevo Auditorio y Palacio de Congresos en el solar del antiguo Kursaal, además de la rehabilitación de la playa de la Zurriola.
Para ello, se eliminó por completo los restos del antiguo muro de costa, se construyó un espigón y se colocaron toneladas de arena para la creación de la definitiva playa de la Zurriola.
Finalmente, el 8 de mayo de 1995 fue inaugurada la playa de la Zurriola, la más joven y surfera de San Sebastián.
LOS DATOS
• Se construyó un espigón de casi medio kilómetro de largo con el vertido de 200.000 toneladas de bloques de 40 toneladas cada uno.
• Se vertieron 1.100.000 m³ de arena para la regeneración de la nueva playa.
DESCRIPCIÓN DE LA PLAYA DE LA ZURRIOLA
La playa de la Zurriola, es de arena fina y se encuentra abierta al mar.
• LONGITUD: 800 metros
• ANCHURA MEDIA: 110 metros
• SUPERFICIE: 88.000 m³
• FUERTE OLEAJE DURANTE TODO EL AÑO
AMBIENTE SURFERO EN LA ZURRIOLA
Hoy en día, la playa de la Zurriola es reconocida por su ambiente surfero y su diversidad.
Desde temprano por la mañana, ya se pueden ver a los surfistas deslizándose sobre las olas, mientras otros se preparan con sus tablas en la arena.
Incluso los días de mal tiempo, cuando el Cantábrico escupe las olas contra la costa, no faltan los valientes que se internan con sus neoprenos en las frías aguas del norte.
Pero no solo los surfistas dan vida a la Zurriola.
También es un punto de encuentro para jóvenes de todas partes que vienen a disfrutar del sol, charlar apoyados en los petriles de Sagües y compartir una caña en alguno de los bares cercanos.
El barrio de Gros complementa perfectamente el ambiente de la playa.
Es conocido por su oferta gastronómica, donde los pintxos son los protagonistas, aunque los últimos años la comida asiática, mexicana o incluso peruana ha encontrado su hueco en este innovador barrio.
Los restaurantes y bares que bordean las calles cercanas a la playa están siempre llenos de vida.
Aquí es común ver a grupos de amigos riéndose y disfrutando de una comida tras una intensa sesión de surf.
Si te animas a explorar un poco más a fondo, descubrirás pequeñas tiendas de ropa surfista, cafés bohemios y galerías de arte que completan la esencia creativa de Gros.
Para los que buscan aprender a surfear, hay numerosas escuelas que ofrecen clases para principiantes.
No importa si eres un experimentado amante de las olas o un novato, aquí siempre hay alguien dispuesto a compartir su conocimiento y amor por el surf.
¡Y no olvides llevar tu cámara!
Las puestas de sol que se reflejan en el océano, con la playa y los cubos del Kursaal como protagonistas son simplemente espectaculares y merecen ser capturadas.
CONCLUSIÓN
La «Zurri» no es solo uno de los muchos atractivos turísticos de Donostia-San Sebastián; es un estilo de vida, una comunidad que celebra el surf y la cultura local en cada rincón.
Además, la playa de la Zurriola ha sabido ganarse su lugar en la ciudad, convirtiendo en coprotagonista de eventos tan importantes como el Festival de Cine de San Sebastián o el Jazzaldi.
Sin duda, este lugar sabe a libertad, energía y, sobre todo, a un sinfín de experiencias por descubrir.
Así que, hazte un favor y dale una oportunidad a la Zurriola: ¡estás a punto de enamorarte de la esencia surfera de Donostia!






