EL PUERTO VIEJO DE ALGORTA. DESCRIPCIÓN E HISTORIA DE UN REFUGIO MARINERO LLENO DE MAGIA
En la costa de Bizkaia, donde el abrazo del mar Cantábrico con la desembocadura del río Nervión engalana la tierra con su sinfonía de olas y susurros, se encuentra el Puerto Viejo de Algorta.
Este pequeño paraíso, habitado por la brisa salina y los ecos de antiguas historias de marineros, ha cautivado los corazones de quienes han tenido el privilegio de pasear por sus empinadas calles y de contemplar su paisaje singular.
Con el alma de un marinero y la fragancia de historias pasadas, el puerto se erige como un testigo silencioso del paso del tiempo.
Desde tiempos inmemoriales, este rincón ha sido un refugio para pescadores que se aventuran a las aguas en busca del sustento del océano.
VISITA AL PUERTO VIEJO DE ALGORTA
Las casas de colores que se asoman al puerto con sus balcones adornados de flores y sus ventanas que enmarcan vistas de ensueño, cuentan historias de familias que han vivido y amado este lugar.
Cada rincón del puerto parece susurrar secretos de antiguas tradiciones marineras, mientras las gaviotas vuelan sobre las olas espumosas y el aroma a salitre perfuma el ambiente.
Ya no hay viejos pescadores, con rostros curtidos por el sol y el viento, pero el Puerto Viejo y sus casas son herederos de una cultura que reverencia el mar, y entre sus paredes se conserva la sabiduría de generaciones que han surcado estas aguas.
El Puerto Viejo de Algorta se caracteriza por su belleza natural y su atmósfera romántica.
Sus calles empinadas, con sus casas casi apiñadas unas encimas de otras, son testigos hoy día de momentos de amor y desamor, de promesas susurradas al oído mientras el sol se oculta en el horizonte.
Este viejo barrio de pescadores que pertenece hoy día a Getxo, nació como una atalaya al mar Cantábrico, con sus calles abiertas al noroeste, más pendientes del mar que de protegerse del inclemente clima.
HISTORIA DEL PORTU ZAHARRA DE ALGORTA
La historia del Puerto Viejo comienza en la Edad Media, cuando se establecieron las primeras comunidades de pescadores, que encontraron en la margen derecha de la desembocadura del Abra un lugar propicio para capturar los abundantes recursos marinos.
Sin embargo, cuando Bilbao comenzó a erigirse como un puerto comercial y mercantil de primer nivel, Algorta quedó bajo la jurisdicción del Consulado de la Villa.
Los arrantzales comenzaron a compaginar las capturas de peces con trabajos para los grandes navíos que llegaban a Bilbo, como descargas de mercancías o lemanajes y abordajes.
Es decir, que los experimentados pescadores de Algorta ayudaban a los barcos mercantes a salir y entrar a los diferentes puertos de la zona, ya que tenían un conocimiento excepcional del Abra y sus corrientes.
Sin embargo, a finales del siglo XIX, con la irrupción de los barcos a vapor, los prácticos del puerto de Bilbao se especializaron en estos trabajos, por lo que muchos vecinos de Algorta tuvieron que volver exclusivamente a la pesca o comenzaron a trabajar en las numerosas fábricas que estaban naciendo en la zona.
No obstante, hasta mediados del siglo pasado, aún sobrevivía una pequeña comunidad pesquera, aunque el espíritu marinero nunca va a desaparecer del pintoresco Puerto Viejo de Algorta.
Para haceros una idea, en 1940 apenas 140 personas se dedicaban a la pesca de una población de casi 19.000 habitantes con los que contaba Algorta.
¿Y qué pescaban los arrantzales de Algorta?
Pues básicamente atún, besugo, congrio, merluza y sardina, aunque no se desdeñaban otras especies que servían para completar su dieta y las de sus familias, como lapas o karramarros.
DONDE COMER
Ademas de la arquitectura del puerto, su animada vida es otro de sus tesoros.
En los meses de verano, el puerto se llena de vida, los getxotarras y los turistas se entremezclan en busca de ese encanto que solo esté lugar puede ofrecer.
Las coloridas fachadas de las viviendas, que parecen chapadas en la paleta del arcoíris, fueron construidas con el esfuerzo de aquellos que dedicaron sus vidas al mar.
En cada esquina, se puede observar una pequeña taberna o un restaurante, donde se sirven los platos más tradicionales de la gastronomía marinera, como el delicioso marmitako o raciones de pulpo a la brasa.

Sentarse a degustar una copa de txakoli, mientras se contempla el mar o las casas de pescadores, es una experiencia que transporta al comensal a otro tiempo, donde la vida era un poco más sencilla y el mar, un eterno compañero.
Nosotros nos decidimos por el bar Arrantzale, en cuya terraza se entremezclan vecinos con turistas llegados de todo el mundo para disfrutar de la gastronómica vasca.
Además, me pedí mi bebida favorita, un kalimotxo, y es que el Puerto Viejo tiene fama de ser la cuna de esta denostada bebida más asociada a los jóvenes, pero que a mi parecer con un buen vino entra de maravilla los días de calor.
A medida que el puerto fue avanzando hacia la modernidad, no olvidó sus raíces. La tradición sigue viva y el barrio marinero se encuentra magníficamente conservado.
QUÉ VER EN EL PUERTO VIEJO DE ALGORTA
Podemos comenzar nuestra visita desde la parte baja, para ir escalando sus empinadas calles con calma e ir empapándonos de sus fragancias marineras.
1. EL MUELLE DE EREAGA
En el extremo de la larga playa de Ereaga, donde se encuentra nuestro Viejo Puerto, existe un pequeño muelle que forma una diminuta playa.
En su origen, que se remonta al siglo XVII, fue el puerto de Algorta, hasta que se construyó la dársena de Arrizule, en el otro extremo de la playa de Ereaga.
Durante los meses estivales, los chavales se refrescan y juegan en este encantador rincón de Getxo.
Frente al muelle, verás las primeras tabernas en bonitas casas blancas pintadas con un toque verde, conocidas como las Casas de Anbekokale.
Junto a estas veremos el inicio de las escaleras que nos guiarán a este pequeño tesoro marinero.
2. ARRANTZALE Y SARDINERA
Desde el año 1994, dos esculturas en tamaño real que representan a un pescador y una sardinera rinden homenaje a los antiguos oficios de los vecinos del barrio.
Estas estatuas que representan a un arrantzale (pescador en euskera volviendo del mar) y a una sardinera vendiendo su mercancía, se encuentran junto al petril de Riberamune fueron moldeadas por dos artistas diferentes.
El «Monumento al pescador» fue creado por Luis María Iñiguez Paillole (1935-1995), escultor nacido en Getxo y que tiene más obras repartidas por el municipio.
Mientras que el «Monumento a la sardinera” fue realizado por Jose Luis F Butron, autor también de la enigmática sirena Xixili que se encuentra en el puerto de Bermeo.
3. RIBERAMUNE
El petril de las escaleras que suben al Puerto Viejo, desde donde antaño los pescadores oteaban el horizonte, o sus familias se arremolinaban esperando su regreso tras una tempestad se ha convertido en un punto de reunión y disfrute.
Donde los vecinos se sientan a charlar y los vecinos toman algo mientras disfrutan de las increíbles vistas al Cantábrico.
4. ETXETXU
Encima del monumento al «arrantzale y la sardinera», se encuentra el edificio más importante del Puerto Viejo: Etxetxu.
Este edificio data del siglo XVIII y fue construido por la Cofradía de Mareantes como sede y llegó a albergar el ayuntamiento de Getxo.
Arquitectónicamente hablando, destaca por su soportal abierto y su balcón corrido, alzándose imponente sobre el muelle.
¡Cuantas reuniones se habrán celebrado aquí, y cuantos debates entre los marinos de Algorta discutiendo como hacer frente a los poderosos puertos de Bilbao y Portugalete!
5. ANTIGUA ERMITA DE SAN NICOLÁS
Las primeras noticias sobre este templo datan de principios del siglo XVII, cuando era utilizado por la Cofradía de Mareantes para sus reuniones.
La ermita se erigió sobre una roca al inicio de la preciosa calle Nicolás, cuyas casas se encuentran pintadas de blanco y rojo.
Se trataba de una modesta construcción de nave única, pórtico y espadaña levantados con sillares de piedra arenisca.
Cuando la sede de la cofradía fue trasladada a la casa Etxetxu y se construyó la nueva iglesia de Algorta en el siglo XIX, el templo perdió su función primitiva.
Desde entonces tuvo diferentes usos. Desde Escuela Náutica hasta calabozo, pasando por cuartel, comisaría y almacén.
Hoy día el edificio sirve de vivienda particular, aunque una hornacina con la imagen de la Virgen del Carmen en su interior nos recuerda su origen.
6. RUTA DEL FLYSCH DE BIZKAIA
En su origen, el barrio pesquero de Algorta se encontraba al filo de los acantilados, aunque la construcción del actual aparcamiento en terreno ganado al mar nos hace difícil evocar aquella imagen.
Lo que sí que podemos contemplar, son una parte de sus acantilados de piedra arenisca que forman parte del Flysch de Bizkaia, y que se encuentran junto a la antigua ermita de San Nicolás.
Una auténtica joya geológica que se suma a todos los encantos que por sí tiene el viejo barrio de pescadores de Getxo.
CONCLUSIÓN
Hoy en día, el Puerto Viejo de Algorta continúa siendo un símbolo de la tradición marinera y un destino para aquellos que desean desconectar de la rutina y sumergirse en la magia de la costa bizkaina.
Sus estrechas callejuelas, su típica arquitectura marinera y sus acogedoras tabernas hacen de este lugar un faro que guía al viajero en busca de lugares auténticos.
Así, el Puerto Viejo de Algorta permanece, como un ancla en el tiempo, un bastión de recuerdos y vivencias de la comunidad pesquera de Algorta, como también sucede con los antiguos puertos de pescadores de Biarritz o Donostia.

Cada amanecer y cada atardecer, este rincón de Euskal Herria celebra su identidad marinera, recordando a todos aquellos que cruzan su umbral que en el abrazo del mar se encuentran no solo la historia de este pueblo, sino también la esencia y origen de la vida.
UBICACIÓN DEL PUERTO VIEJO DE ALGORTA
BIBLIOGRAFÍA
•PORTU ZAHARRA DASTATUZ EL SABOR DEL PUERTO VIEJO
•Actividades pesqueras residuales en el puerto de Algorta, Bizkaia. Koldo Azkue










