SECRETOS POR DESCUBRIR CERCA DE DONOSTIA

QUÉ VER EN BERMEO. 11 TESOROS Y SECRETOS INCREÍBLES.

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QUÉ VER EN BERMEO. 11 TESOROS Y SECRETOS INCREÍBLES A DESCUBRIR.

Te invito a descubrir que ver en Bermeo, para mí, el pueblo más hermoso de la costa bizkaina.

En el rincón más mágico de la costa vasca, donde los acantilados abrazan al mar Cantábrico, se encuentra Bermeo, un pintoresco pueblo que parece haber sido sacado de un hermoso sueño.

Puerto pesquero de Bermeo.

Este destino, con su rica historia y paisajes arrebatadores, cautiva a aquellos que buscan perderse en sus callejuelas y sumergirse en la calidez de su gente.

Al aproximarse a Bermeo, el viajero se siente envuelto por una atmósfera mágica. Las colinas verdes se despliegan como una alfombra natural, y el suave murmullo del océano acompaña cada paso.

El aroma a sal marina y a la gastronomía local flota en el aire, tentador e irresistible.

El pueblo, con su arquitectura tradicional de casas coloridas y balcones de madera, cuenta historias que parecen rebotar entre sus paredes.

Las fachadas de tonos cálidos contrastan armoniosamente con el azul profundo del mar. Cada esquina ofrece una postal única, donde el pasado y el presente se entrelazan en una danza de colores y texturas.

Pasear por sus calles es como caminar a través del tiempo; por un momento, uno puede sentir que ha retrocedido a épocas pasadas, cuando la vida transcurría a un ritmo más pausado, lleno de sencillez y belleza.

HISTORIA DE BERMEO

La historia de Bermeo se encuentra irremediablemente ligada al mar.

Los bermeotarras se han lanzado a ésta sin miedo desde hace siglos, luchando contra las galernas y temporales para llevar el sustento a sus hogares y llegando incluso hasta Terranova siguiendo el rastro de las ballenas.

Desde su puerto, se ha comerciado con las potencias marítimas europeas y han partido naves para explorar el nuevo mundo, haciendo frente a corsarios y armadas enemigas.

Incluso un bermeotarra, Juan de Acurio, fue una de las primeras personas en dar la vuelta al mundo junto a Juan Sebastián Elkano.

Bermeo Bizcaya

Bermeo aún conserva en muchos rincones su espíritu arrantzale y el orgullo de haber sido durante muchos años la villa más importante del Señorío de Bizkaia.

LOS ORÍGENES DE BERMEO

Las primeras casas de Bermeo se arremolinaban junto al abrigo natural que conformaba el conocido como Puerto-Chico (Portu Zaharra).

Se han encontrado indicios de que los romanos frecuentaban este puerto, sin embargo, no es hasta el siglo XI cuando hayamos la primera referencia escrita, concretamente en el año 1051, en la donación de la iglesia de Santa María de Axpe realizada por el primer señor de Bizkaia, Iñigo López y su esposa Doña Toda.

TÍTULO DE VILLA

Entre los años 1314 y 1239 Bermeo adquirió la categoría de villa a manos de los Señores de Bizkaia, Don Lope Díaz de Haro y Doña Urraca, consiguiendo numerosos privilegios.

Durante el reinado de Alfonso XI (1311-1350) se construyeron las murallas que protegían Bermeo, contando con siete puertas de la que actualmente solo sobrevive la Puerta de San Juan.

Llamada sí porque daba salida al camino que se dirigía a San Juan de Gaztelugatxe.

Murallas de Bermeo

En la fachada exterior sobre el arco, se pueden ver dos saeteras que defendían el portal.

AUGE Y DECLIVE DE BERMEO

Durante el siglo XV, Bermeo se convirtió en la villa más grande de Bizkaia, recibiendo en 1476 el título de «cabeza de Bizkaia» por Fernando el Católico.

Sin embargo, un siglo después Bilbao le arrebataría la hegemonía a Bermeo, condenando a la villa marinera a un lento declive.

Gran parte de la muralla que defendía Bermeo fue desmantelada y sus piedras vendidas y reutilizadas.

Seis de sus siete puertas desaparecieron y de todas las casas-torre que salpicaban el pueblo, solamente sobrevive la torre de Ercilla, en cuyo interior se encuentra el museo de los pescadores.

BERMEO, VÍCTIMA DE LAS GUERRAS Y EL FUEGO

El siglo XVI arrancó de forma trágica en Bermeo. En 1504 un devastador incendio arrasó la villa marinera dejándola casi despoblada.

Durante los siguientes años la localidad sufrió las consecuencias de los diferentes conflictos bélicos que salpicaron el norte peninsular.

En 1596 una flota de 14 barcos tripulados por hugonotes franceses intentaron desembarcar en Bermeo.

Al no conseguirlo, atacaron y saquearon el convento franciscano que se encontraba en la isla de Izaro.

En el año 1812, durante la guerra de la independencia, una escuadra inglesa bombardeó Bermeo.

Años después, Bermeo también sufriría los daños ocasionados por las Guerras Carlistas.

Por suerte, a finales del siglo XIX y principios del XX la localidad recuperó con fuerza su antigua pujanza económica ligada al mar.

QUÉ VER EN BERMEO:

1. IGLESIA DE SANTA EUFEMIA

La iglesia más antigua de Bermeo es la de Santa Eufemia (había otra más antigua, la de Santa María de la Atalaya, que fue derruida y sustituida en el siglo XIX por la de Santa María).

Documentada desde 1350, la iglesia fue reconstruida en el siglo XV en estilo gótico.

Parroquia de Santa Eufemia de Bermeo

En esta iglesia, solían jurar los fueros los señores de Bizkaia y los reyes de Castilla después de pasar por Bilbao, el árbol de Gernika y Larrabetzu

Los reyes Enrique III en 1393, Enrique IV en 1457, Fernando el católico en 1476 y Alonso de Quintanilla en representación de Isabel la Católica en 1481, juraron aquí respetar los fueros y libertades del Señorío de Bizkaia.

Sepulcro de los Mendoza en Bermeo

La fachada y el interior del templo son bastante sencillos, destacando el sepulcro de los Mendoza, de estilo gótico florido.

2. BIBLIOTECA MUNICIPAL

Junto a la iglesia de Santa Eufemia, se encuentra la Biblioteca Municipal, que se ubica en un pintoresco edificio de estilo neovasco construido a principios del XX y que cuenta con una esbelta torre que asemeja una atalaya.

Lugares que ver en Bermeo

3. CONVENTO DE SAN FRANCISCO

Los primeros asentamientos extramuros de Bermeo, crecieron junto al convento de San Francisco.

El convento fue fundado por los señores de Bizkaia, el Conde D. Tello y Dª Juana de Lara el 30 de enero de 1357.

Claustro Convento San Francisco Bermeo

El convento se construyó frente la murallas que protegían Bermeo y delante de uno de los siete portales, el de los Ferreros.

La iglesia de estilo gótico fue construida en el siglo XVI, aunque el claustro es de mediados del siglo XV, por lo que se trata de uno de los claustros más antiguos de Bizkaia.

Durante las guerras napoleónicas el convento fue incendiado por los soldados franceses.

4. LA TARASKA

Frente al convento de San Francisco, en la plaza de Frantzisko Deuna, se encuentra la bella fuente construida en 1870 y conocida popularmente como la Tarasca.

Escultura Tarasca Bermeo

La fuente fue diseñada por el ingeniero Antonio Ibarrarán mientras que la construcción corrió a cargo de Juan Pedro Dóndiz.

La columna de mármol de Carrara fue esculpida por el escultor Marcos de Ordozgoiti y la estatua de bronce fue creada por Agapito Sarragua en 1868.

Aunque la estatua representa a una mujer que simboliza la Victoria, es conocida popularmente como Taraska.

¡Y es que Bermeo es un museo al aire libre donde nos podemos encontrar con bellas esculturas en cualquier rincón!

5. IGLESIA DE SANTA MARÍA DE BERMEO

La iglesia de Santa María de Bermeo es una importante obra de la arquitectura neoclásica en Bizkaia y el País Vasco.

Está situada frente al edificio barroco del ayuntamiento y forma parte de la plaza de la villa pesquera.

Su diseño es notable por su lenguaje arquitectónico frío y la falta de decoraciones en la fachada.

El pórtico refleja influencias de templos clásicos, aunque no tiene las proporciones de otros edificios contemporáneos como la catedral de Pamplona.

Turismo de Bermeo

La historia de su construcción es complicada. En 1783 se propuso reemplazar la antigua iglesia, pero las obras del nuevo edificio no comenzaron hasta 1823 bajo la dirección del arquitecto Silvestre Pérez.

¿Sabías que el arquitecto Silvestre Pérez llegó a ser arquitecto real de José Bonaparte y que en Euskadi tiene otras importantes obras como la iglesia de Mutriku o el Ayuntamiento Viejo de Donostia?

Diferentes problemas, incluidas las guerras carlistas, retrasaron su finalización hasta 1858, y el campanario se construyó en 1898.

El edificio es de grandes dimensiones y se organiza en un gran rectángulo con un octógono central y cuatro volúmenes cúbicos que forman una cruz latina.

La estructura se sostiene sobre cuatro pilares y cuenta con una cúpula.

La fachada, construida con sillería, incluye torres laterales y un pórtico central con columnas dóricas.

6. EL PARQUE LAMERA

El parque Lamera, es un encantador rincón de Bermeo que se encuentra acariciando el mar, ya que fue construido en terrenos ganados a este.

Y es que hasta a principios del siglo XX, este era un lugar pedregoso junto a la desembocadura del río Artika, que fue reconvertido en un espacio verde para el disfrute de sus vecinos.

Parque Lamera y Casino de Bermeo

En una de sus esquinas, destaca el Casino de Bermeo, que aporta un toque palaciego al parque.

El edificio del Casino, fue construido en 1894, siendo obra del arquitecto Severino de Achucarro, funcionando actualmente como restaurante y contando con una sala de exposiciones.

Además de numerosos árboles que nos deleitan con su sombra, en el parque podremos encontrar varias esculturas abstractas que forman parte de la serie Euskal Kosmogonia, obra del universal Nestor Basterretxea.

7. LA ISLA DE IZARO. UN ENIGMA ENTRE LAS AGUAS DE BERMEO Y MUNDAKA. 

En el corazón de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, donde las olas susurran secretos antiguos y el viento acaricia con un toque melancólico, se encuentra la enigmática isla de Izaro.

Ubicada frente a la costa de Bermeo y Mundaka, esta porción de tierra, rodeada de mitos y leyendas, ha sido testigo de la historia de la región durante siglos.

Isla de Izaro Bermeo

Su silueta, recortada contra el horizonte, evoca una sensación de misterio que despierta la curiosidad de quienes la contemplan.

En el año 1422, fue fundado aquí un convento franciscano, cuya insólita localización atrajo la atención de poderosos reyes y reinas, quienes visitaron la isla para conocer la comunidad religiosa que la habitaba.

Sin embargo, tras el saqueo sufrido por hugonotes franceses y otras vicisitudes históricas, la isla quedó deshabitada en el siglo XVIII.

¿Se puede visitar la isla de Izaro?

No, aunque se puedan visitar sus alrededores en barco, está prohibido desembarcar en ella, ya que aquí se refugia una importante colonia de aves marinas.

¿A quién pertenece la isla de Izaro?

Según la tradición, las villas de Mundaka y Bermeo se disputaban la pertenencia de la isla, por lo que decidieron disputársela en una regata que tuvo a Elantxobe como árbitro.

Finalmente, fueron los remeros bermeanos los que llegaron primero a la isla, conmemorándose este hecho cada 22 de julio.

8. PUERTO PESQUERO DE BERMEO

Históricamente, el puerto de Bermeo,
ha sido uno de los puertos más importantes del Cantábrico.

Hoy día, cobija la flota pesquera de bajura más importante del norte península, además de haber recuperado su importancia comercial.

Esto se ve reflejado en los servicios auxiliares con los que cuenta, como astilleros y varaderos.

Pueblo más bonito de la costa vasca.

Así como en los pintorescos barcos de pesca de vivos colores que aquí se encuentran amarrados, que otorgan a Bermeo aún más encanto marinero.

9. EL PUERTO VIEJO (PORTU ZAHARRA) DE BERMEO

El Puerto Viejo de Bermeo se levanta como un poema visual, donde los colores vibrantes de las casas de pescadores abrazan a las olas que susurran los secretos del mar Cantábrico.

Portu Zarra Bermel

Al atardecer, cuando el sol se oculta tras el horizonte, el puerto se tiñe de tonos dorados y rosados, creando un escenario digno de las más bellas historias de amor.

Caminar por sus calles es como recorrer las páginas de un libro romántico, donde la gótica iglesia de Santa Eufemia guarda increíbles historias entre sus piedras.

Cada rincón guarda una anécdota, un encuentro furtivo entre miradas, risas y preocupaciones compartidas y promesas eternas.

Como la fuente renacentista de los tres caños, que fue construida durante el reinado del emperador Carlos V y que servía para que los barcos se pudiesen abastecer de agua antes de su partida.

Sentarse en uno de los muelles y dejarse llevar por el murmullo de las olas es un acto de entrega, donde los corazones se abren como conchas al mar, esperando atraer la magia de un romance inquebrantable.

El viejo puerto se encuentra adornado de impactantes esculturas, algunas obra de artistas de la talla de Nestor Basterretxea.

Esculturas de Bermeo

Como su obra «Olatua», una gran ola de acero corten en cuya base se encuentra una inscripción en euskera, cuya traducción sería la siguiente: «Bermeo, mi querido pueblo, eras la impresionante fuerza de una gigantesca ola. Abril 2006».

Así, el Puerto Viejo de Bermeo no es solo un destino turístico; es un refugio donde los sueños florecen y los corazones, guiados por la fuerza del mar, se entrelazan eternamente.

10. SAN JUAN DE GAZTELUGATXE, UNO DE LOS LUGARES MÁS ESPECTACULARES QUE VER EN BERMEO

Desde el pueblo de Bermeo, podemos comenzar la travesía que promete desvelar secretos ancestrales y vistas que cortan la respiración.

Y es que el islote de San Juán de Gaztelugatxe es uno de los parajes más bellos de las costa cantábrica.

Islote de San Juan de Gaztelugatxe

Como su nombre indica (gaztelu es castillo en euskera) en lo alto de las rocas se hallaba un castillo que desapareció con el paso de los siglos y dio paso a la actual ermita que preside la isla.

El camino hacia San Juan de Gaztelugatxe, aunque corto, es en sí mismo, un viaje lleno de misterio y belleza.

La aventura se puede iniciar desde el puerto de Bermeo, donde los ecos de historias de pescadores resuenan entre las olas.

Desde aquí, puedes optar por tres formas de llegar: el primero, un recorrido en coche a lo largo de la costa, donde el mar abraza rocas imponentes.

El segundo, un camino a pie, que comienza con una ligera subida y se adentra en la naturaleza, tejiendo una conexión íntima con el entorno, atravesando además el bello Cabo de Matxitxako.

Y por último, podemos montarnos en barco y quedarnos sin aliento al contemplar sus acantilados y secretos desde el mar.

PASEO EN BARCO A SAN JUAN DE GAZTELUGATXE. DESCUBRE TODOS LOS SECRETOS.

Al llegar, el sonido del mar se mezcla con el susurro del viento, y, por fin, aparece en el horizonte la silueta de la pequeña ermita, coronada por una escalinata de 241 escalones.

La ascendencia a este santuario es una experiencia casi mística.

Cada peldaño cuenta una historia, un hechizo de aquellos que han pasado por aquí, anhelando tocar el cielo.

San Juan de Gaztelugatxe no solo es un enclave de belleza natural; es un lugar cargado de leyendas. 

Aquí, entre el océano y la montaña, el tiempo parece suspenderse, ofreciendo un refugio para el alma de aquellos que se atreven a explorarlo.

San Juan de Gaztelugache en barco

Así, la ruta desde Bermeo hacia este enclave sagrado se convierte en un relato en sí mismo, un viaje hacia lo desconocido, donde cada paso es una invitación a descubrir un mundo lleno de maravillas.

12. ARRANTZALEEN MUSEOA Y TORRE DE ERCILLA

El Museo del Pescador de Bermeo se encuentra en la majestuosa Torre de Ercilla.

Una noble y monumental edificación declarada Monumento Nacional en 1943.

Inaugurado en 1948, este histórico museo es uno de los pocos del mundo dedicados a los pescadores y su forma de vida.

La torre se alza imponente sobre el Puerto Viejo de Bermeo, siendo la última de las casa-torre (entre palacio y fortaleza) que sobrevive en la villa marinera.

Entre sus muros, guarda historia de poderosos personajes, como Fortún García de Ercilla o Alonso de Ercilla, autor de la Araucana, poema épico que relata la conquista de Chile.

En definitiva, si visitáis este hermoso pueblo vasco, no os podéis perder la visita a este particular museo y su colección etnográfica.

CONCLUSIÓN

Bermeo, con su belleza natural y su rica herencia cultural, es un destino que despierta el romanticismo y el deseo de explorar.

Cada rincón invita a ser descubierto, cada persona tiene una historia que contar, y cada atardecer promete un nuevo comienzo.

Si el viajero busca un refugio donde el tiempo se detiene y el alma se llena de paz, Bermeo es, sin duda, ese lugar en la costa vasca.

Así, al despedirse de Bermeo, uno lleva consigo no solo recuerdos, sino también un pedazo de su alma.

Este encantador pueblo se queda grabado en el corazón, recordándonos que en cada viaje hay una historia esperando ser escrita, un amor por descubrir, y un destino que siempre nos espera con los brazos abiertos, listo para ofrecernos su magia una vez más.

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