SECRETOS POR DESCUBRIR CERCA DE DONOSTIA

QUÉ VER EN ARTAJONA. EL DRAGÓN DORMIDO DE NAVARRA

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QUÉ VER EN ARTAJONA. ENTRE MEGALITOS, TORREONES MEDIEVALES Y ESCAMAS DE DRAGÓN.

Artajona está enclavada en el corazón de Navarra, engastada como una de las joyas medievales del Viejo Reino.

Sobre un pequeño cerro, sobresale el «Cerco de Artajona», la muralla que defendió durante siglos la estratégica villa que fue codiciada por los castellanos y por el ambicioso conde de Lerín.

Cerco de Artajona
Pasear por Artajona, nos retrotrae a un pasado en el que clérigos y caballeros se paseaban por sus calles protegidos por los muros y las torres almenadas.

Eso debió pensar el director Richard Lester, que eligió Artajona, junto con otras localizaciones españolas, para rodar la película Robin y Marian, protagonizada nada menos que por Sean Connery y Audrey Hepburn.

BREVE HISTORIA DE ARTAJONA

Los primeros asentamientos humanos en los terrenos de lo que hoy conocemos como Artajona, se remontan por lo menos al eneolítico, como demuestran los dos dólmenes que se encuentran en sus alrededores y que por su importancia trataremos más adelante.

Ya durante época romana, se tiene constancia de que hubo un poblado, ya que se han encontrado trozos de terra sigillata y monedas de la época.

Después, vinieron varios siglos de oscuridad, propiciada por la entrada de las tribus germánicas en la península ibérica y el desmoronamiento del Imperio Romano.

La inestabilidad se acentuó cuando los sarracenos invadieron la península ibérica y la zona donde se encuentra Artajona quedó expuesta a las razzias de los caudillos árabes y bereberes.

Sin embargo, lo que hasta el siglo XI fue un despoblado, empezó a adquirir importancia como pieza clave del reino cuando el rey Sancho el de Peñalén, donó sus terrenos al caballero García Aznárez como agradecimiento a los servicios prestados, este a su vez, cedió la iglesia de Santa María al Monasterio de San Juán de la Peña.

Poco después, con el apoyo del obispo de Pamplona D. Pedro de Roda, los canónigos de la abadía de Toulouse se establecieron en Artajona y comenzaron a levantar una nueva iglesia y los muros que debían proteger la nueva población, lo que atrajo a numerosos repobladores.

EL REINO DE ARTAJONA

Uno de los hechos más sorprendentes de la historia de Artajona, sucedió en el siglo XII, debido al casamiento entre la princesa Blanca Garcés de Pamplona y el rey Sancho III de Castilla, conviertiéndose Artajona y varios pueblos de su alrededor en un pequeño reino perteneciente a Castilla.

El «Reino de Artajona» desapareció cuando Sancho el Sabio lo reincorporó a Navarra.

Muralla de Artajona
Si nos fijamos, el lado interior de las torres de «el cerco» se encuentra abierto. Las torres se construyeron de esta curiosa forma para que en caso de asalto, el enemigo no se pudiese hacer fuerte en ninguna de las torres.

Los habitantes de Artajona pudieron comprobar la robustez de la muralla que les rodeaba, durante el ataque castellano al Reino de Navarra en 1378.

Las tropas del rey Enrique II de Castilla, sitiaron Artajona, pero ante la férrea defensa de sus habitantes, no pudieron más que levantar el asedio y marchar hacia Pamplona.

También influyó en la derrota castellana, que unos años antes, el rey Carlos II de Navarra, había dotado a Artajona de varios cañones, incluso en el lado norte de la iglesia de San Saturnino, en el paso de ronda, aún se conserva el agujero que se hizo para apoyar uno de estos cañones.

Castillo de Artajona

Durante el siglo XV, Artajona se vio envuelta en la Guerra Civil de Navarra, que enfrentaba a los agramonteses (bando que apoyaba como rey a Juan II de Aragón, que enviudó de la reina Blanca de Navarra) y los beamonteses (que apoyaban al hijo de los reyes, el príncipe Carlos de Viana).

Artajona se había posicionado a favor del bando agramontés, pero el conde de Lerín se hizo con la villa y dejó una guarnición de doce hombres al mando del alcaide Juan de Bergara.

Sin embargo, en un atrevido golpe de efecto, cuarenta soldados del bando agramontés fieles a Carlos el Malo, escalaron las murallas durante la noche y sorprendieron y detuvieron a los hombres del primer conde de Lerín.

El III conde de Lerín, apoyó a Fernando «el católico» en la conquista de Navarra de 1512, consiguiendo vengarse así de la derrota de su abuelo en la contienda civil navarra.

Artajona, tuvo que jurar obediencia ante los Reyes Católicos ante el duque de Alba, lo que la libró de un asedio y una segura derrota ante un ejército claramente superior.

Por suerte, cuando el cardenal Cisneros ordenó destruir las fortalezas navarras (como las de Mélida, Tudela, Sangüesa u Olite entre muchas otras) para evitar una insurrección contra los conquistadores castellanos, Artajona fue amnistiada.

Por lo que gran parte de sus espectaculares murallas han llegado hasta nuestros días.

QUÉ VER EN ARTAJONA

1. EL CERCO DE ARTAJONA

Como hemos visto antes, las murallas de Artajona se comenzaron a levantar en el siglo XI sobre la roca viva.

La construcción se realizo con aparejo de sillería y relleno de mampostería.

Originalmente, la muralla contaba con veinte torres defensivas distribuidas irregularmente, de las que hoy solo quedan nueve en pie y los cimientos de otras tres.

Que ver en Artajona

El muro contaba con un paseo de ronda con almenas rectangulares a la altura del piso intermedio de las torres.

De todos los portales de acceso que contaba la fortificación, solo se conservan dos, el portal de San Miguel al norte y el de Remagua al sur.

Portal de San Miguel Artajona

Dentro del recinto fortificado, existía un pequeño castillo conocido como Castillo del Rey.

Los restos de su torre, fueron reutilizados como nevero y aljibe de agua.

Con el paso de los siglos, los habitantes de Artajona fueron reutilizando los sillares de la muralla para construir o arreglar sus casas, e incluso alguna torre fue reutilizada como vivienda.

Muchas piedras, fueron reutilizadas también para reconstruir la iglesia de San Pedro y construir el nuevo hospital en el siglo XIX.

2. IGLESIA DE SAN SATURNINO 

En el centro de «El Cerco de Artajona«, se alza orgullosa, retando a los ejércitos enemigos y a los siglos, la iglesia-fortaleza de San Saturnino.
Antes de su construcción, existía un templo románico dedicado a Santa María, que fue donado por el primer señor de Artajona a los monjes de San Juan de la Peña.
Cuando los monjes de Toulouse se asentaron en la villa, comenzaron a construir una nueva iglesia, financiada con el diezmo de la novena que les fue otorgado por el rey de Navarra.
La iglesia fue consagrada el 14 de noviembre de 1126, estando presentes los obispos de Pamplona, Tarazona y de Carcasona.
Historia de Artajona
La nave, se encuentra dividida en cinco tramos cubiertos por bóveda de crucería.
En su interior, se guardan multitud de secretos como el aljibe que recogía el agua de lluvia del tejado y que servía para subsistir en caso de asedio.
O los capiteles originales de dragones que llegaron hasta nuestros días ocultos tras la caja del órgano y que sobrevivieron a la destrucción del resto de ornamentación medieval producida en el siglo XVIII.
Retablo iglesia de San Saturnino
Sin embargo, la mejor opción para descubrir estos y muchos más secretos de la iglesia, como las pinturas originales que se esconden tras el retablo del siglo XVI, o las trazas de pinturas góticas que aún se adivinan en algunas zonas, es acudir a la oficina de turismo que se halla frente a la iglesia, y apuntarse en algunas de las visitas guiadas o adquirir la audio guía.

LA PORTADA PRINCIPAL

La portada de arco abocinado, cuenta con un gran tímpano (2,70 m en su base e 1,90 m de altura) dividido en tres partes.
En la parte derecha, se representa a una reina en ademán implorante hacia el obispo.
En el centro, San Saturnino tocado con una mitra y sujetando un báculo aparece sobre un toro bendiciendo a otra mujer arrodillada.
Historia de la iglesia de Artajona
A la izquierda aparece un rey arrodillado junto a un escudo del condado de Toulouse.
En el dintel se representa el martirio de San Saturnino, y enmarcando el conjunto dos torres con ventanas de arcos ojivales, lo que significa que la portada se realizó en época gótica.
Aunque si hay algo que destaque en la iglesia y que es de visita obligatoria, es subir hasta su parte alta para descubrir el tejado en forma de «lomo de dragón».
Iglesia de San Saturnino Artajona
Uno de los elementos más importantes en caso de asedio, era el acceso al agua, y ante la incapacidad de crear pozos para el abastecimiento de la población, se diseñó un ingenioso mecanismo.
Colocando tejas de piedra superpuestas unas encimas de las otras para llevar el agua de lluvia hasta los canalones que trasportaban el tan valioso elemento hasta el aljibe que se encontraba en el interior de la iglesia.
Además, tenemos la oportunidad de subir hasta el tejado para descubrir este curioso sistema de almacenamiento de agua medieval, gracias a las visitas que organiza la oficina de turismo.

3. PARROQUIA DE SAN PEDRO DE ARTAJONA 

Si la de San Saturnino era la iglesia de la población que vivía intramuros, la de San Pedro se construyó para dar servicio a los vecinos que vivían en los arrabales o extramuros de la villa fortificada.
Construida en el siglo XIII en estilo gótico, su interior fue totalmente reformado en 1862.
Parroquia de San Pedro de Artajona

4. BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DE JERUSALÉN

A la salida de Artajona dirección Pamplona, se encuentra la basílica de Nuestra Señora de Jerusalén.

Basílica de Nuestra Señora de Jerusalén de Artajona

Construida entre 1709 y 1714, en ella se guarda la talla románica de la patrona de Artajona, la virgen de Jerusalén.

Según la tradición, la talla de la virgen, tallada en cobre, fue obsequiada a un caballero artajonés que había participado en las cruzadas por Godofredo de Bouillon, gobernador de Jerusalén y proclamado «Defensor del Santo Sepulcro».

Talla de la Virgen de Jerusalén en Artajona

5. DOLMENES DE ARTAJONA

A menos de 5 kilómetros de Artajona, se encuentran dos magníficos dólmenes de tipo «corredor» construidos sobre sendos túmulos.

Al primero de ellos, conocido como Portillo de Enériz, se puede llegar en coche hasta un aparcamiento que cuenta con panel explicativo.

Para llegar en coche deberemos coger la carretera que se dirige hacía Pamplona y a la altura de la basílica de Jerusalén coger el desvío hacia la izquierda.

Dolmen del Portillo de Enériz

En este monumento funerario, podremos distinguir la cámara mortuoria (donde se inhumaban los muertos) formada por nueve grandes losas u ortostatos, y el corredor formado por seis ortostatos.

Dolmen de Artajona

Además, podremos ver que la losa que separa el corredor de la cámara mortuoria está perforada para facilitar el acceso.

Dolmen de Mina de Farangortea

Dolmenes de Artajona

Hasta este dolmen, se puede llegar andando desde el aparcamiento en 15-20 minutos, o bien acercarse en coche hasta su base y subir por un sendero durante 5 minutos.

Este dolmen tiene la misma morfología que el anterior, aunque es de tamaño más reducido.

CONCLUSIÓN 

Artajona es, sin lugar a dudas, un rincón especial de Navarra que merece ser explorado.

Con su rica historia, su arquitectura cautivadora, su gastronomía deliciosa y un entorno natural impresionante, este pequeño pueblo encierra un eencanto especial que atrapa el corazón de quienes tienen la fortuna de visitarlo.

En cada esquina se esconde una historia, y en cada mirada se siente la calidez de sus gentes.

Artajona no es solo un destino; es una experiencia romántica que invita a los viajeros a sumergirse en sus secretos, disfrutando de la belleza de lo sencillo y lo auténtico.

Artajona

Así que, si tienes la oportunidad, no dudes en hacer una parada en este mágico e histórico  lugar; te prometo que tu alma lo agradecerá.

UBICACIÓN DE ARTAJONA:

Bibliografía: Merinda de Olite. VII, El Cerco de Artajona. José Mª Jimeno Jurío 

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