LOS CUATRO AMENAZANTES LEONES DE CORREOS
En la parte trasera de la catedral del Buen Pastor, se encuentra el monumental edificio que alberga las oficinas centrales de Correos.

Construido entre 1906 y 1909 por Domingo Aguirrebengoa, este edificio de estilo ecléctico albergó en su origen la escuela de Artes y Oficios.
No fue hasta la década de los sesenta, cuando las oficinas de correos se trasladaron a este magnífico edificio, cuya fachada se halla incluso adornada con cerámicas de Ignacio Zuloaga.
En la pared del edificio que da a la calle Hondarribia, se encuentra uno de sus elementos más icónicos: los buzones con forma de cabeza de león.

Estos buzones los podremos encontrar en gran cantidad de pueblos y ciudades y se han convertido en uno de los símbolos del servicio postal.
¿Pero por qué los buzones tienen forma de león?
Estos buzones con forma zoomorfa fueron colocados a partir de 1877 en las diferentes estafetas de Correos.
Aunque se construyeron de diferentes materiales, los más comunes fueron los de bronce, utilizándose el mismo molde para todas las cabezas y repartiéndolas a lo largo y ancho del país.
La elección del león no es casual, ya que desde tiempos inmemoriales, este animal ha simbolizado la fiereza y la valentía.
¿Y qué animal podía simbolizar mejor la inviolabilidad del correo?

Además, ¿quién se atrevería a meter la mano en la boca de un león para robar la correspondencia?
A todo ello hay que sumar que la palabra buzón viene del italiano buco, y esta a su vez del latín bucca o boca.
LOS LEONES DE LA CALLE HONDARRIBIA
En nuestra ciudad, son cuatro los leones que guardan con ferocidad la privacidad del correo de las y los donostiarras.
En estos tiempos, donde ya casi nadie envía cartas y todo se hace a través de los móviles, estos buzones son un bonito recuerdo de otra época.
Una época en que las noticias y las declaraciones de amor viajaban por correo postal.
Y en la que los más pequeños depositaban con ilusión cartas y postales en las bocas de estos grandes felinos.

Y aunque mandar cartas ya ni esté de moda, estoy seguro de que los más txikis de la casa, aún juegan a meter sus manos en estos fieros leones de bronce.
