LA CASETA REAL DE BAÑOS DE DONOSTIA- SAN SEBASTIÁN
La Caseta Real de Baños de Donostia, es un pequeño, pero bello monumento diseñado en 1911 por Ramón Cortazar, recuerdo del pasado más regio de la ciudad.
Cuando Donostia-San Sebastián se convirtió en la ciudad favorita de la realeza, construyéndose insignes monumentos a la altura de los reyes y reinas que aquí veraneaban.

Este bello edificio de estilo ecléctico, no hace más que embellecer el paseo de la Concha, que se encuentra engalanado por su característica barandilla.
Y que cuenta con monumentos tan icónicos como el edificio del ayuntamiento (antiguo Casino) o la escultura del Peine del Viento en su otro extremo.
¿Quieres descubrir la historia de esta perla de mármol en mitad de la Concha?
ORÍGENES DE LAS CASETAS DE BAÑOS EN LA CONCHA
La primera referencia escrita a las casetas de baños en nuestra ciudad, datan de 1830, cuando el infante Francisco de Paula y su familia, visitaron la ciudad para tomar «baños de mar».
Años más tarde, la Reina Isabel II eligió también Donostia-San Sebastián para darse los tan de moda baños de mar.
Para ello, se construyó un pabellón real portátil que se introducía hasta la orilla a través de unos raíles y empujado por tracción animal.
En 1887, un nuevo pabellón más grande y moderno fue construido para la reina María Cristina, siendo movido por vapor.
¡Imaginaos el asombro de los y las donostiarras de la época al ver aquel ingenio en acción!
Sin embargo, la Diputación consideraba que el montaje y desmontaje de las casetas supone un gasto excesivo, por lo que se planteó la construcción de una Caseta de Baños permanente.
Para ello, en 1911 se decidió aprovechar la remodelación del Paseo de la Concha y la construcción del Balneario de la Perla para erigir la lujosa edificación de mármol que pervive en la actualidad.
LA CASETA REAL DE BAÑOS DE DONOSTIA – SAN SEBASTIÁN
Como hemos visto, la Caseta Real fue inaugurada en el verano de 1911, siendo construida con piedra caliza y mármol blanco y diseñada por el arquitecto de la diputación Ramón Cortázar.
Cortázar dejo su huella en numerosas construcciones de nuestra ciudad y la provincia, destacando entre todas ellas la catedral del Buen Pastor o elementos arquitectónicos del Ferrocarril del Urola.
La bella fachada lucía el escudo real, rematado por la corona y protegida por dos leones, y combinaba el blanco del mármol con dorados, lo que le convertían en un edificio digno de la realeza.
Su coste total ascendió a 93.900 pesetas de la época, siendo inaugurada con la presencia de la familia real y las autoridades.
DESCRIPCIÓN DEL PABELLÓN REAL DE BAÑOS DE SAN SEBASTIÁN
A fin de salvar el desnivel entre el paseo y la playa, el arquitecto diseñó una edificación de dos plantas más sótano.
Desde el Paseo de la Concha, se accedía a un vestíbulo que daba al salón con vistas a la playa.
Mientras que en la parte baja se encontraban las salas de baño, mientras que en el ala izquierda se encontraba el despacho real.

En el centro de la planta baja se encontraba un gran salón con terraza desde donde se podía acceder a la playa a través de unas escalinatas.
Para acceder hasta el agua, los miembros de la familia real contaban con una barca deslizante que se desplazaba desde la caseta hasta el mar.
La estructura fue construida de hormigón armado, mientras que el edificio se realizó con piedra caliza de Mutriku y mármol blanco de Saldias.
EL SECRETO DE LA CASETA REAL DE BAÑOS DE DONOSTIA
Aunque este emblemático edificio que engalana el Paseo de la Concha nos recuerde el pasado más regio de nuestra ciudad, hay algo en él que choca totalmente con la monarquía.
Y es que si nos fijamos en los escudos reales que adornan la antigua caseta real, veremos que se encuentran coronados por una curiosa corona almenada.

Los aficionados a la historia, seguramente reconocerán en ella la corona republicana o corona mural.
Esta corona o escudo republicano fue adoptado tras la revolución de 1868 en la que se derrocó a Isabel II en sustitución de la Corona Real española.
¿Pero como llegó este símbolo republicano a un edificio construido para los reyes de España?
Pues bien, este símbolo republicano fue instaurado durante la Primera y Segunda República española, aunque con la restauración de Alfonso XII en 1875 Los símbolos monárquicos fueron restituidos.
Como hemos visto la Caseta Real de Baños fue construida en 1911, por lo que seguramente el símbolo borbónico fue sustituido entre los años 1931 y 1936, llegando de forma desapercibida hasta nuestros días.
CONCLUSIÓN
Actualmente, el icónico edificio de la costa donostiarra, sirve como sede de la Federación Gipuzkoa de Piragüismo, y aunque haya perdido su policromía original, aún se erige como uno de los monumentos más bellos de la bahía de la Concha.
