EL MONUMENTO A LA REINA MARÍA CRISTINA. UN RINCÓN DE LA BELLE ÉPOQUE EN LA PLAZA DEL CENTENARIO DE DONOSTIA
El monumento a la Reina María Cristina, situado en la Plaza del Centenario de Donostia, pertenece a la categoría de monumentos olvidados o ignorados de la ciudad.
Es una de esas piezas que muchos visitantes pasan por alto, quizás porque no se encuentra junto a los grandes iconos de la ciudad ni porque figure entre las visitas imprescindibles de las guías de viaje.
Y, sin embargo, basta detenerse unos minutos ante él para descubrir que este discreto rincón guarda una pequeña historia de San Sebastián de la Belle Époque.
Entre el final del Ensanche de Amara Zahar y el comienzo de Amara Berri, junto al parque de Araba, el monumento permanece como un vestigio de aquellos años en los que San Sebastián era una ciudad elegante y cosmopolita, acostumbrada a recibir a reyes, aristócratas y visitantes llegados de todos los rincones de Europa.
Una ciudad que encontró en María Cristina mucho más que a una reina.
Porque sus largas estancias en Donostia ayudaron a transformar para siempre el destino de la ciudad y a convertirla en uno de los grandes centros veraniegos de Europa.
Y este monumento es, precisamente, una muestra del cariño que los donostiarras llegaron a sentir por aquella reina que hizo de San Sebastián uno de sus lugares predilectos.
LA HISTORIA DEL MONUMENTO A LA REINA MARÍA CRISTINA EN DONOSTIA
Para conocer el origen del monumento hay que viajar hasta los primeros años del siglo XX y hasta otro monumento que ya existía en la ciudad.
Con motivo del Centenario de la reconstrucción de San Sebastián tras el incendio de 1813, se levantó en Alderdi Eder el conocido Monumento del Centenario.
Su ubicación había provocado ya cierta polémica, pues inicialmente algunas personas habían pensado en instalarlo en la Plaza del Centenario.
La decisión del Ayuntamiento de situarlo finalmente en Alderdi Eder dejó a esta plaza sin el gran elemento monumental que algunos imaginaban para aquel espacio.
Pero la historia daría todavía una nueva vuelta.
Según cuenta la tradición, la reina María Cristina, al contemplar el monumento levantado en Alderdi Eder, habría exclamado: «¡Qué horror!»
Aquella frase, convertida pronto en comentario popular, llegó a oídos de Rafael Picavea, propietario y director del periódico El Pueblo Vasco.
Picavea decidió entonces promover un nuevo monumento dedicado a la reina.
Uno que, en su opinión, estuviera a la altura de la mujer que tanto había contribuido al esplendor de San Sebastián.
UN MONUMENTO «MÁS DIGNO» PARA LA REINA
El 10 de abril de 1918, Rafael Picavea presentó una instancia en el Ayuntamiento solicitando permiso para levantar un monumento dedicado a María Cristina.
Su idea inicial era instalarlo en la calle Reina Regente, frente al Teatro Victoria Eugenia, en un lugar mucho más céntrico y cercano a algunos de los escenarios que mejor representaban aquella Donostia elegante de principios del siglo XX.
La propuesta gustó al Ayuntamiento.
Sin embargo, no convenció el lugar elegido.
Pasaron más de doce meses sin que se tomara una decisión definitiva hasta que, el 20 de agosto de 1919, el Ayuntamiento acordó que el monumento se levantara en Amara.
La ubicación no satisfizo ni a Rafael Picavea ni a buena parte de la prensa, que llegó a calificar la decisión como desacertada.
Pero el Ayuntamiento mantuvo su postura.
Y sería allí, en la actual Plaza del Centenario, donde finalmente se levantaría el monumento.
Mientras tanto, la suscripción popular impulsada desde las páginas de El Pueblo Vasco comenzó a reunir los fondos necesarios para hacer realidad el proyecto.
El encargo recayó en el joven escultor gipuzkoano León Barrenechea, que diseñó un conjunto escultórico cargado de símbolos y referencias a la figura de la reina.
EL 12 DE OCTUBRE DE 1919. UN DÍA PARA EL RECUERDO
La fecha elegida para inaugurar el monumento fue el 12 de octubre de 1919.
Y aquel día, como tantas veces sucede en la historia de una ciudad, Donostia vivió una jornada que mezcló solemnidad, música y multitudes.
Las autoridades presentes eran numerosas, encontrándose entre ellas varios antiguos alcaldes de la ciudad, así como el promotor del monumento.
Pero quizás los protagonistas más especiales de aquella jornada fueron los niños.
Hasta la Plaza del Centenario fueron trasladados los alumnos y alumnas de las escuelas municipales, acompañados por sus maestros, para participar en una ceremonia que quería representar el cariño de todo un pueblo hacia la reina.
La ceremonia terminó entre música.
Los niños y las jóvenes del Orfeón Donostiarra interpretaron varias canciones acompañados por la Banda Municipal de Música, poniendo el broche final a una jornada que convirtió aquella plaza en un escenario de celebración.
UN HOMENAJE NACIDO DEL CARIÑO POPULAR
El monumento tuvo un coste de 124.569 pesetas.
La suscripción popular promovida para financiarlo consiguió recaudar incluso más dinero del necesario.
Y aquella circunstancia permitió que el homenaje a María Cristina se prolongara más allá de la propia escultura.
El dinero sobrante se destinó a ofrecer una comida extraordinaria a las personas que se encontraban a cargo de la Beneficencia.
Niños, niñas, hombres y mujeres pudieron disfrutar de aquella jornada especial gracias al excedente de la recaudación.
¿CÓMO ES EL MONUMENTO A LA REINA MARÍA CRISTINA?
A primera vista, el monumento puede parecer una obra discreta. Incluso puede pasar desapercibido entre los árboles y el tráfico que rodean la Plaza del Centenario.
Pero nada en su composición fue colocado por casualidad.
Su autor, León Barrenechea, concibió el conjunto como una obra cargada de simbolismo.
El monumento adopta la forma de un gran arco.
En el lado que mira hacia el Paseo de los Fueros aparece la figura de la reina María Cristina, esculpida en mármol.
La reina se encuentra de pie junto a su trono, de espaldas a él y mirando hacia la ciudad.
Es una imagen que parece querer representar a María Cristina contemplando aquella Donostia que tanto cambió durante los años de sus estancias.
A ambos lados aparecen figuras femeninas que simbolizan la Caridad y la Virtud, cualidades que, según la interpretación de la época, la reina llevaba siempre consigo.
Un friso de inspiración oriental recorre el conjunto entre ambas figuras, aportando al monumento un aire solemne y ornamental.
En la parte posterior, aparecen cuatro figuras femeninas de marcada rigidez clásica.
Representan a las cuatro provincias hermanas: Gipuzkoa, Bizkaia, Araba y Navarra.
Bajo ellas se encuentra una pequeña fuente y, a ambos lados, los escudos de los cuatro territorios.
Un conjunto de símbolos que convierte el monumento en algo más que una simple estatua dedicada a una reina.
Es una pequeña alegoría de un territorio, de una época y de una ciudad que vivía uno de los momentos más brillantes de su historia.
UN RINCÓN DONDE TODAVÍA RESUENA LA BELLE ÉPOQUE
Hoy, el monumento a la reina María Cristina sigue allí. Alejado de las rutas más transitadas por los visitantes.
Sin las multitudes que se reúnen frente al Peine del Viento, sin las fotografías constantes de La Concha y sin la fama de los grandes monumentos de Donostia.
Y quizás ahí reside parte de su encanto.
Detenerse ante él es hacer un pequeño viaje en el tiempo.
Es imaginar la ciudad de 1919, las autoridades avanzando entre maceros y clarines, a los niños de las escuelas municipales llenando la plaza y las voces del Orfeón Donostiarra elevándose sobre una Donostia que todavía conservaba el esplendor de la Belle Époque.
Es recordar también a María Cristina paseando por la ciudad que ayudó a convertir en destino de moda para la aristocracia europea.
Porque Donostia está llena de grandes monumentos.
Pero también de pequeños rincones que guardan historias capaces de transportarnos a otra época.
Y el monumento a la Reina María Cristina es uno de ellos.
Un rincón discreto de la Plaza del Centenario que, si uno se detiene el tiempo suficiente, todavía parece susurrar los recuerdos de aquella Donostia elegante, aristocrática y soñadora que miraba hacia el futuro sin olvidar jamás el mar.
UBICACIÓN DEL MONUMENTO EN HONOR A LA REINA MARÍA CRISTINA EN AMARA
Bibliografía y Webgrafía
https://www.diariovasco.com/20081012/san-sebastian/plaza-centenario-20081012.html
https://www.diariovasco.com/gipuzkoa/memoria/plaza-centenario-20191014115430-ntvo.html





