EL HOTEL MARÍA CRISTINA DE DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN, REFLEJO DE LA BELLE-EPOQUE EN EL URUMEA
Soy el Hotel María Cristina, un templo de elegancia y distinción situado en el corazón de Donostia, una joya en una de las ciudades más hermosas de la costa vasca.
Desde que abrí mis puertas en 1912, me he convertido en un testigo privilegiado de la historia, la cultura y el esplendor de esta maravillosa ciudad.

Te invito a descubrir mis secretos y a viajar por la historia de San Sebastián e incluso de Europa a través de mis muros, pasillos y habitaciones.
¿Me acompañas?
HISTORIA DEL HOTEL MARÍA CRISTINA
Mi construcción fue concebida durante la Belle Époque, un periodo que marcó el resurgimiento del arte y la cultura en Europa.
Y es que aunque está época dorada comenzó en París en 1900 y terminó con la deflagración de la Primera guerra mundial, en Donostia se alargó varios años más gracias a la neutralidad española y el auge del juego en la ciudad.
Y es que soy afortunado de nacer en el siglo XX, ya que durante el anterior siglo, mi querida ciudad sufrió guerras y destrucción, como si los cuatro jinetes del apocalipsis se hubiesen asentado en ella.
Por suerte, Donostia resurgió como un ave fénix gracias al empeño de sus habitantes.
Los cuales también impulsaron mi construcción a la vez que la de mi ilustre vecino, el teatro Victoria Eugenia, mediante la creación de la Sociedad de Fomento de San
Sebastián.
Las obras se iniciaron en 1909, siendo testigo privilegiado de mi construcción el almirante Antonio de Oquendo, quien lleva desde 1894 observando los increíbles cambios surgidos alrededor de su casa natal, en el actual barrio de Gros
Como os podéis imaginar, mi inauguración fue por todo lo alto, siendo la estrella principal la Reina María Cristina, a quien tanto debe la ciudad.
Nunca olvidaré aquel 9 de julio de 1912, en que mis alrededores se convirtieron en un bullicio de vecinos y foráneos, deseosos de ver a la familia real y toda la corte que les seguía.
Así como a los políticos más importantes del país, inaugurando el que anunciaban como uno de los hoteles más modernos y lujosos de toda Europa.
¡Ni os imagináis lo orgulloso que me sentía observando mi reflejo en el río Urumea!
Pero la ambición de las y los donostiarras era imparable, y no pararían en su empeño para convertir San Sebastián en un «pequeño París».
Si hubieseis visto a esos bravos trabajadores luchando contra el Cantábrico para ganar terreno al mar y poder construir el majestuoso Gran Kursaal Marítimo, que fue finalmente inaugurado en 1922.
También fui testigo de la construcción del puente de la Zurriola en 1921, que conectaba la vieja Donostia con el nuevo ensanche de Gros.
Yo miraba henchido de orgullo con mis numerosos ojos como mis huéspedes cruzaban con sus mejores galas el elegante puente para acudir al Gran Kursaal.
EL HOTEL MARÍA CRISTINA, DE CAMPO DE BATALLA A GLAMUROSO PROTAGONISTA DEL RENACER DE SAN SEBASTIÁN.
Los años dorados de San Sebastián, en los que competíamos con nuestra vecina Biarritz por atraer a aristócratas y millonarios europeos terminaron de golpe en 1924 con la dictadura de Primo de Ribera, quien prohibió el juego en España.
Sin embargo, la belleza natural de a ciudad y su bahía consiguieron mantener el interés de los veraneantes, y yo seguí recibiendo visitantes de todo el mundo.
Tras la caída de la dictadura y el establecimiento de la II República, llegaron tiempos revueltos, que desencadenaron en la sangrienta guerra civil de la que fui protagonista muy a mi pesar.
Nunca olvidaré los días 21, 22 y 23 de julio de 1936.
Muchos partidarios del golpe de estado se atrincheraron entre mis muros, cogiendo a muchos de mis empleados como rehenes y usándolos como escudos humanos.
¡Mientras en el exterior los milicianos disparaban sin cesar e incluso intentaron prenderme fuego!
Muy a mi pesar la sangre corrió en uno y otro lado, hasta que el día 23 los sublevados, perdiendo toda esperanza de ser auxiliados, acabaron rindiéndose a las fuerzas leales a la República.
Mis recios muros resistieron a esa terrible batalla, e incluso al bombardeo de un torpedero desde la Zurriola.
Hoy día, aún son visibles los impactos de bala y de mortero en mi fachada, no tenéis más que alzar la mirada para observar las cicatrices que recorren mi piel.
Pero prefiero olvidar aquellos días oscuros para rememorar un acontecimiento que marcó San Sebastián y mi destino hasta hoy día: la creación del Festival de Cine de San Sebastián en 1953.
Cada septiembre, durante el festival, mis pasillos se llenan de glamour y emoción.
Tal es el magnetismo que ejerzo que el simple roce de la alfombra roja hace que todos los focos apunten al mismo lugar, mientras las celebridades pasean por mis instalaciones, dejando su esencia en el aire.
Las risas, los flashes de las cámaras y el murmullo de las conversaciones sobre guiones y actuaciones se entrelazan, formando una sinfonía de creatividad que resuena en cada rincón.
Mis suites han sido el nido de numerosas leyendas cinematográficas. Desde directores aclamados hasta jóvenes actores y actrices en ascenso, todos han encontrado en mí un espacio donde sus sueños de grandeza han tomado forma.
Sus historias han contribuido a tejer el rico tapiz de mi legado, un legado que aún sigue vivo y palpitante.
Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn, Woody Allen, Sophia Loren, Meryl Streep, Penélope Cruz, Antonio Banderas o Angelina Jolie en el último festival, son solo algunas de las muchas estrellan que han conseguido que mi fama llegue a todos los rincones del mundo.
Es por ello que aunque ya pueda presumir de ser un monumento centenario, aún sueño con los festivales que me quedan por protagonizar y las estrellas que aún quedan por venir.
DESCRIPCIÓN DEL HOTEL MARÍA CRISTINA DE DONOSTIA
Mis impulsores querían erigir un majestuoso edificio, «con todos los adelantos modernos ala altura de los mejores del extranjero», es por ello que contactaron con uno de los mejores arquitectos de Francia: Charles F. Mewes.
Este arquitecto se hizo un nombre a nivel internacional por diseñar los hoteles Ritz de París, Londres y Madrid, por lo que la Sociedad Fomento de San Sebastián no pudo elegir mejor al encargado de mi creación.
Inspirado por la arquitectura de los grandes palacios de París, mi arquitecto diseñó mis muros con una majestuosidad que refleja la riqueza de la época.
Sin embargo, era tal la cantidad de trabajo que tenía Mewes, que se limitó a enviar los proyectos desde su taller de París, por lo que tuvo que contar con la ayuda de otro arquitecto local: Francisco Urcola.
Francisco Urcola fue un prolífico arquitecto donostiarra, a quien debemos la construcción de mi vecino, el teatro Victoria Eugenia.
EL TEATRO VICTORIA EUGENIA DE DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN, UNA SINFONÍA DE BELLEZA Y CULTURA.
Aunque su obra más allá, ya que también fue el responsable del diseño de la desaparecida plaza de toro del Chofre, de la ampliación del museo de San Telmo en los años treinta o de la construcción de la Plaza de Toros Monumental de Sevilla.
Cuando me construyeron, lo hicieron con forma de L, aunque en los años cincuenta me añadieron otra ala adquiriendo mi planta actual en forma de U.
Mi entrada principal se encuentra en la calle Okendo, aunque seguramente os suene más mi fachada que mira al río Urumea y que se vuelve en el objetivo de todos los focos durante el Festival.
Mis fachadas, adornadas con detalles ornamentales, se elevan con gracia, evocando un encanto que ha perdurado a través de las décadas.
Destacando en la parte superior de ellas, la cerámica vidriada obra de Daniel Zuloaga, lo que aporta una nota de color y alegría a mi fachada, erigida con piedra de sillería.
Otro de mis detalles arquitectónicos que más llama la atención, es mi elegante cúpula, desde donde ondeó el estandarte de la Casa Real durante mi inauguración.
RENOVACIONES Y RESTAURACIONES
Pero como os pasa a los humanos, los años también pasan para mí, es por ello que durante mi existencia he sufrido obras y restauraciones.
Siendo la más completa la realizada entre 1987 y 1988, en la que conseguí adquirir la categoría de hotel de 5 estrellas.
Pero aunque haya pasado por diversas renovaciones a lo largo de mis años, adaptándome a las necesidades de cada época sin perder mi esencia histórica, el compromiso con la excelencia sigue siendo mi bandera.
Y así lo podréis ver, e incluso pisar, en mis elegantes salones, donde un proyecto del estudio FlexoArquitectos y el artista Víctor Goicoechea han vestido mi suelo con una lujosa y bella moqueta de Alfombras Hispania.
La unión del prestigioso estudio, junto al artista y la calidad del producto creado por Alfombras Hispania, ha dado como resultado el acogedor proyecto Susurros del Bosque, que traslada a mis clientes al interior de los mágicos bosques vascos.
CONCLUSIÓN
El mundo puede haber cambiado, pero mi dedicación a ofrecer un servicio impecable se ha mantenido inalterable.
Mis empleados, cada uno de ellos un embajador de la hospitalidad, llevan consigo la tradición de atención al detalle que caracteriza a mis servicios.
Un café en mi terraza, unas copas de vino en el salón y un almuerzo en mi restaurante son experiencias que invito a mis huéspedes a disfrutar, siempre rodeados de un ambiente que rinde homenaje a los días dorados de la Belle Époque.
Hoy, en pleno siglo XXI, sigo atrayendo a viajeros del mundo entero.
La modernidad avanza a pasos agigantados, pero he sabido coexistir con ella sin sacrificar mi carácter.
Mis instalaciones han sido modernizadas para satisfacer las exigencias contemporáneas, pero nunca he olvidado mis raíces ni el glamour que me hizo célebre.
El Festival de Cine, que por sí solo ha crecido en estatura y relevancia, continúa siendo un hito en mi calendario, una celebración anual que me llena de orgullo.
En mi interior, la nostalgia se mezcla con la contemporaneidad, creando un ambiente que invita a la contemplación.
Mis muros, cargados de historias de amor, triunfo y superación, cuentan relatos de aquellos que, como yo, han buscado la belleza y el esplendor en su vida.
A pesar de los años que han pasado, me sigo sintiendo vibrante y lleno de vida, un anfitrión donostiarra que abraza a quienes cruzan mis puertas con una calidez que trasciende el tiempo.
He tenido el privilegio de ser un punto de encuentro no solo para el cine, sino también para la cultura, el arte y las grandes ideas.
Así, con cada amanecer, espero con ansias nuevas historias que se sumen a las miles que ya forman parte de mi legado.
Siempre estaré aquí, fiel a mis principios y a mi esencia, ofreciendo un refugio de lujo y confort donde las memorias se entrelazan con la magia del cine y la historia.
@donostiasecreta Egun on #Donostia beste egunsenti enero bat #donosti an Buenos días #sansebastian otro bello amanecer en la ciudad… Vamos a por el miércoles
Soy el Hotel María Cristina, y cada día que pasa, continúo viviendo la aventura de ser un símbolo de la elegancia y la tradición en San Sebastián, un lugar donde el pasado y el presente se encuentran en perfecta armonía.








