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QUÉ VER EN SAN JUAN DE LUZ. 10 TESOROS DE DONIBANE LOHIZUNE.

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QUÉ VER EN SAN JUAN DE LUZ. 10 TESOROS DE DONIBANE LOHIZUNE QUE NO TE PUEDES PERDER. (CON PLANO ACTUALIZADO 2025)

San Juan de Luz es una joya del País Vasco francés, que se encuentra engarzada entre verdes colinas y el furioso océano Atlántico.

Este lugar cautivador por su encanto y su atmósfera romántica, se encuentra marcado por el mar y las tradiciones vascas.

Lo que convierte a Saint-Jean-de-Luz en un lugar único a descubrir para los amantes de los lugares más bellos y auténticos.

San Juan de Luz, cuyo nombre en euskera es «Donibane Lohizune«, tiene raíces que se remontan a la Edad Media, cuando la ciudad era principalmente un puerto pesquero.

A lo largo de los siglos, experimentó una rápida prosperidad gracias a la pesca del bacalao, la caza de ballenas y al comercio marítimo.

En 1660, fue escenario de un acontecimiento trascendental: el matrimonio de Luis XIV con María Teresa de Austria.

Esta unión real transformó a San Juan de Luz en un destino popular para la nobleza, lo que propició la construcción de magníficas residencias burguesas y palacio.

Es por ello que la ciudad cuenta con un patrimonio arquitectónico deslumbrante.

Pasear por las calles de San Juan de Luz es sumergirse en un paisaje de postal.

Que ver en San Juan de Luz

Las coloridas casas con balcones de madera tallada dan testimonio de un rico pasado que se refleja en la arquitectura típica de Lapurdi.

HISTORIA DE SAN JUAN DE LUZ

San Juan de Luz nació y creció sobre las dunas formadas en la desembocadura del río Nivelle.

Y entre el mar y las marismas fue creciendo, ya que no poseía murallas que le ahogasen y el mar brindaba alimento a sus bravos arrantzales.

Con el paso de los años, sus pescadores se internaban cada vez más en el océano, detrás de las ballenas que evitaban la costa y llegando hasta Terranova en busca del preciado bacalao.

Su situación fronteriza la convirtió en presa codiciada de los españoles e ingleses, por lo que los armadores de Donibane Lohizune transformaron sus barcos pesqueros en temibles barcos de corsarios.

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Era tal la fama de los corsarios de la ciudad, que los ingleses denominaban la bahía de Donibane como un auténtico «nido de víboras».

Y aunque la práctica del corso con la patente real impulsó el crecimiento económico de la localidad vasca, está tuvo que sobreponerse a varias catástrofes.

Así por ejemplo, la peste asoló la villa a principios del siglo XVI.

Los españoles quemaron y saquearon el pueblo en numerosas ocasiones, como en 1558, en la que solo se salvó una casa.

Que ver en Donibane Lohizune

Además, el mar que proporcionaba riqueza a sus habitantes también trajo desgracias, como el tsunami que arrasó la localidad en 1680 o la tormenta que en 1780 destruyó un barrio entero y sepultó para siempre el convento de las Ursulinas.

Por si esto fuera poco, el siglo XVIII trajo consigo la perdida de Terranova a mano de los ingleses y la casi desaparición de las ballenas en el Golfo de Bizkaia.

Y el siglo XIX tampoco fue mucho mejor, ya que la ciudad sufrió un bloqueo naval inglés por varios años en el contexto de la guerra de la Independencia española, dando la puntilla a flota pesquera.

Pero no todo fueron catástrofes, ya que San Juan de Luz vivió uno de sus momentos cumbres durante la boda real entre Luis XIV y la infanta María Teresa.

Tras el Tratado de los Pirineos (7 de noviembre de 1659) que puso fin a la guerra de los Treinta Años entre España y Francia se acordó la boda que uniría las dos dinastías reales.

El todopoderoso cardenal Mazarino decidió que el enlace se celebraría en la fronteriza Saint-Jean-de-Luz, cambiando su historia para siempre.

El pueblo se llenó de arcos triunfales, sus calles fueron embellecidas con coloridos tapices y las fachadas de sus casas se engalanaron con adornos florales convirtiéndose en un lugar de cuento.

Como recuerdo del enlace real entre Luis XIV y María Teresa de Austria el 9 de junio de 1660 aún podemos ver la puerta de la iglesia de San Juan Bautista, que la pareja real cruzó al salir de la iglesia y que fue tapiada después de la ceremonia.

Puerta tapiada iglesia de San Juan de Luz
La puerta tiene la siguiente inscripción: “Puerta
cruzada el 9 de junio de 1660 por Luis
XIV, rey de Francia y de Navarra, y de
María Teresa de Austria, infanta de
España. Puerta tapiada tras la ceremonia
oficiada por Jean d’Olce d’Iholdy, obispo
de Bayona”.

El siglo XIX fue la época del renacer de la ciudad, los diques fueron reconstruidos y sus playas se pusieron de moda entre la burguesía francesa.

Entre los visitantes más insignes que visitaron San Juan de Luz se encontraban el emperador Napoleón III y María Eugenia de Montijo.

Aún hoy, es posible ver el Calvario regalado por la emperatriz Eugenia a la iglesia de San Juan Bautista.

La llegada del ferrocarril colocó a Saint-Jean-de-Luz como una de las ciudades balnearia favoritas entre las clases altas del país.

Durante el siglo XX San Juan de Luz vivió un renacer de su industria pesquera gracias a los barcos a vapor, lo que unido al auge del turismo impulsó su crecimiento.

Hoy día, San Juan de Luz sigue conservando su encanto marinero y aún ser respira el glamour de épocas pasadas, sin olvidar su esencia vasca.

QUÉ VER EN SAN JUAN DE LUZ

1. PASEO MARÍTIMO DE SAN JUAN DE LUZ

Frente a la Grande Plage, la más larga y famosa de las seis playas de la localidad vasca, se encuentra su paseo marítimo.

Este paseo se encuentra jalonado de bellas villas construidas durante finales del siglo XIX y principios del XX en estilo neovasco.

Paseo marítimo de Saint-Jean-de-Luz

Estas casas, con entramados de madera imitando la arquitectura local, se encuentran conectadas a la playa mediante bellas pasarelas de madera.

Y es que San Juan de Luz, al igual que otras localidades de la costa vascofrancesa, se puso de moda entre la burguesía durante el siglo XIX.

Villa Germaine de San Juan de Luz

Destaca entre todas las casas, la Villa Germaine, construida a finales del siglo XIX y decorada con elementos cerámicos que reflejan el sol y la convierten en un capricho arquitectónico.

2. LA PLAZA LUIS XIV. LA PLAZA QUE HAY QUE VER EN SAN JUAN DE LUZ

Sí queréis descubrir el alma de Saint-Jean-de-Luz no podéis dejar de visitar la Plaza Luis XIV.

Aquí se encuentran algunos de los edificios más emblemáticos de la villa vasca, como la Maison Louis XIV o la Herriko Etxea, el ayuntamiento de la ciudad.

En su centro, se encuentra el quiosco de música, donde todos los domingos desde Semana Santa a Todos los Santos se celebran conciertos.

Plaza Luis XIV de Saint-Jean-de-Luz

O donde los artistas locales exponen sus lienzos, aportando aún más color a la ya de por sí luminosa y colorida Donibane Lohizune.

De aquí salen las calles más animadas de la villa, como la Rue Gambetta, una calle peatonal con numerosos comercios y que bulle de actividad.

O la Rue de la République, que nos llevará a la Grande Plage y donde se encuentran algunos de los restaurantes más renombrados de Donibane.

Si vais temprano, no dudéis en sentaros en algunas de las terrazas de la plaza a mezclaros con los vecinos del pueblo mientras disfrutáis de un buen café.

3. MAISON LUIS XIV 

En el corazón de la pintoresca villa vasca, se encuentra uno de sus monumentos más icónicos: la Maison Luis XIV.

El edificio fue construido en 1643 por el armador Joannis de Lohobiague, aunque ha pasado a la historia por albergar a Luis XIV y su corte.

Casa de Luis XIV en San Juan de luz

Y es que el que llegaría a convertirse en el Rey Sol, ocupó la cada durante algo más de un mes en 1660, antes de su boda con la infanta María Teresa.

Hoy día, el palacio aún pertenece a la misma familia, pasando a la historia por ser protagonista de uno de los enlaces más importantes de la historia de Europa.

Además, es posible visitar el interior de la mansión y revivir a través de los objetos familiares y su noble mobiliario su espléndido pasado.

¡E incluso podremos visitar la habitación donde durmió el futuro monarca francés!

¿Cuánto cuesta visitar la Mansión Luis XIV?

El precio actualizado a 2025 es el siguiente:

Adultos: 8 €
Niños entre 10 y 18 años: 4 €
Niños menores de 10 años: Gratis
Estudiantes (26 años): 4 €

Para más información sobre horarios y condiciones visitar la web oficial:

https://​www​.maison-louis-xiv​.fr​/

4. AYUNTAMIENTO DE SAN JUAN DE LUZ

En la Plaza Luis XIV, podremos ver otro de los edificios notables de la ciudad: su casa consistorial.

Desde los orígenes de la villa, las reuniones vecinales se celebraban en el pórtico de la iglesia.

Sin embargo en el 1656, el alcalde Jean de Casabielhe, ordenó construir un gran edificio que sirviese como Casa Comunal o «Herriko Etxea«.

El edificio se proyectó con forma de U para que sus voladizos albergasen viviendas particulares.

Sin embargo, según las historias contadas de generación en generación, el motivo de su diseño fue otro.

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Y es que Jean de Casabielhe, enfurecido por el rechazo sufrido por parte de la joven Marie Sol de Hirigoyen, quien vivía en la casa Lohobiague (actual Maison Luis XIV), decidió construir así el ayuntamiento para privarle de las vistas que obtenían desde su casa.

La «Herriko Etxea» de Donibane Lohizune es parte de la historia de la ciudad.

Y es que aquí se agasajó a la corte real francesa durante los preparativos de la gran boda real.

Aunque muchos años después, sirvió para todo lo contrario, ya que durante la Revolución francesa funcionó como cárcel e incluso se instaló una guillotina en él.

En el patio del ayuntamiento, podremos ver una pequeña estatua ecuestre colocada en 1932 que representa al rey Luis XIV.

Estatua Louis XIV Saint

Esta escultura es una reproducción de la obra «Luis XIV a caballo” realizada por François Girardon en 1692 y erigida en 1699 en la Place Vendôme de París.

5. JOANOENIA (CASA DE LA INFANTA)

En el muelle de Saint-Jean-de-Luz podremos ver la Casa de la Infanta, o Casa Joanoenia, famosa por albergar a la Infanta María Teresa con motivo de su boda con Luis XIV.

Esta monumental casa fue construida en 1640 por el armador Joannot de Haraneder, destacando en su fachada sus dos galerías de estilo veneciano y sus piedras rosadas que se entremezclan con los ladrillos rojos.

Maison de l,Infante San Juan de Luz

Sin lugar a dudas uno de los edificios más bellos de la más bella de entre todas las localidades de la costa vascofrancesa.

6. QUAI DE L’INFANTE MUELLE DE LA INFANTA

El Muelle de la Infanta es uno de los paseos más bonitos de San Juan de Luz.

Bordeando el puerto de la ciudad, aquí podremos ver edificios tan monumentales como la «Casa de la Infanta» o la Casa Betbeder-Baïta.

Monumentos de San Juan de Luz

La Casa Betbeder-Baïta, de aspecto palaciego y construida en el siglo XVII, fue catalogada como monumento histórico en 1994.

Pero sus bellos edificios y el puerto no son los únicos alicientes de este paseo, ya que al final de este, se encuentra su icónico faro, construido en 1936 y diseñado por André Pavlovsky.

Ciboure que ver

Además, desde el muelle podremos obtener unas vistas de postal del Paseo Maurice Ravel de la vecina Ziburu.

7. LA IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA DE SAN JUAN DE LUZ

La iglesia de San Juan Bautista está considerada como una de las más importantes de Iparralde, ya sea por contar con un retablo mayor monumental así como por albergar en 1660 la famosa Boda Real.

Iglesia San Juan Bautista Donibane Lohizune

Sin embargo, su origen es mucho más humilde, ya que nació como un pequeño templo románico al que se pegaban las pocas casas de la villa.

Además, las continuas guerras contra ingleses y españoles provocaron su destrucción en numerosas ocasiones.

No fue hasta 1630 en que se decidió ampliar la iglesia, ya que por aquel entonces Donibane Lohizune contaba ya con 12.000 almas.

Cuando se celebró la Boda Real entre Luis XIV y la infanta María Teresa, la iglesia seguía en construcción.

Hoy día, aún se conserva tapiada la puerta por la que salió la regia pareja tras su casamiento, y que fue clausurada en 1669; la Puerta Real.

Durante la Revolución francesa, la iglesia fue maltratada y usada como almacén para forraje y hospital militar después.

Por suerte, la iglesia fue restaurada durante los siguientes años, gracias en gran medida a los donativos de los emperadores Napoleón III y María Eugenia.

Retablo iglesia de Saint-Jean-de-Luz

El templo destaca por su gran retablo mayor, y por su inconfundible estilo labortano, con sus tres galerías donde hasta hace no mucho solo podían acceder las mujeres.

La iglesia de San Juan Bautista es sin lugar a dudas uno de los monumentos imprescindible que ver en San Juan de Luz.

8. EL PUERTO DE DONIBANE LOHIZUNE

El puerto de San Juan de Luz es uno de los tesoros de la localidad, siendo su alma y razón de ser durante siglos.

Desde antiguo, los pescadores de la zona ganaron fama de intrépidos navegantes y valientes balleneros.

Puerto de Saint-Jean-de-Luz

Mientras que los reyes franceses encontraron aquí temerarios corsarios que les ayudaban a hacer frente a las poderosas flotas enemigas.

Como es lógico, el puerto ha ido cambiando y evolucionando a lo largo de todos estos siglos, y ha logrado sobreponerse a catástrofes naturales y ataques y bloqueos enemigos.

Durante el siglo XX, el sector pesquero supo sobreponerse a la lenta decadencia de siglos anteriores, adaptándose a las nuevas demandas y diversificando sus actividades.

Hoy día, el puerto de Saint-Jean-de-Luz se ha especializado en la pesca de altura, recibiendo grandes barcos de arrastre que llegan desde África.

Y aunque cada vez se encuentre más orientado a los barcos de recreo, aún hoy es posible ver los barcos pesqueros que surgen de pescado fresco los comercios y restaurantes de la zona.

Sin embargo, el puerto aún conserva un punto de autenticidad, lo que lo convierte en uno de los lugares imprescindibles que ver en San Juan de Luz.

9. MAISON ADAM

Uno de los lugares imprescindibles que tenemos que visitar en San Juan de Luz es la pastelería Maison Adam.

Sí, habéis leído bien, una pastelería.

No se trata de un museo o un monumento, pero sus famosos macarons reflejan la historia del lugar y conquistaron a uno de los reyes más poderosos de Francia.

Maison Adam San Juan de Luz

Para conocer sus orígenes, nos tenemos que remontar al siglo XVII.

La pastelería era uno de los muchos comercios de la villa, aunque ya era famosa por la calidad de sus dulces entre vecinos y visitantes.

Sin embargo, cuando el rey Luis XIV eligió Saint-Jean-de-Luz para contraer matrimonio con la infanta de España, todo cambió.

Las casas y las calles se engalanaron y los comerciantes pugnaban entre ellos por halagar a los reales invitados que se alojaban en el pueblo.

El pastelero Señor Adam, quien tenía su pastelería muy cerca de la Casa Lohobiague donde se alojaba el monarca, mandó a su criada «Gachucha» a que llevase sus famosos macarons de almendras a la Corte Real.

Se cuenta, que al presentar la bandeja de macarons frente a la Reina Madre, le causó tan honda impresión que esta le regalo su rosario de perlas engarzado en oro.

Un obsequio, que Gachucha guardaría con orgullo durante toda su vida.

El monarca francés degustó los macarons de Maison Adam, quedando gratamente satisfecho, por lo que la fama del dulce voló a todos los puntos del reino.

Macarons de San Juan de Luz

Hoy día, 365 años después, los macarons se siguen elaborando de la misma manera y usando los mismos ingredientes, por lo que no os priveis de degustar este manjar real en el corazón de Donibane Lohizune.

UBICACIÓN Y HORARIO DE MAISON ADAM (actualizado 2025)

4 – 6 place Louis XIV
64500 Saint-Jean-de-Luz

HORARIO: De lunes a domingo de 9.00 a 19.00

10. Las playas de San Juan de Luz

La Grande Plage de San Juan de Luz, de aguas tranquilas y arenas finas, es una de las playas más hermosas de la costa vasca.

Pegada al casco histórico de la ciudad y protegida de la furia del Atlántico por tres diques, es ideal para relajarse y disfrutar en familia.

Cuenta con servicio de socorrista desde junio hasta mediados de septiembre.

Pero además de la playa principal, Saint-Jean-de-Luz cuenta con otras cuatro playas menos turísticas: Zenitz (plage de Senix), Maiarkobaita (plage de Mayarco), Lafitenia y Erromardi (plage de Erromardie).

A estos idílicos parajes se puede llegar incluso andando siguiendo el sendero del litoral.

Desde aquí además obtendremos unas vistas espectaculares de la costa y los montes que rodean la zona.

Además son ideales para los amantes de surf. 

Estas playas salvajes se encuentran entre increíbles acantilados, por lo que harán las delicias de las personas que busquen lugares auténticos alejados de las rutas turísticas.

CONCLUSIÓN

San Juan de Luz es mucho más que un destino para conocer en un día, es una experiencia que perdura en el corazón de quienes lo visitan.

Entre sus playas doradas, sus calles históricas, su deliciosa gastronomía y sus románticos paseos, cada momento vivido aquí se transforma en un recuerdo.

Calle Gambetta de San Juan de Luz

Ya sea que viajes en pareja, en familia o solo, esta Donibane Lohizune es el escenario ideal para vivir momentos mágicos.

Dejate cautivar por el auténtico encanto de Saint-Jean-de-Luz y preparate para partir con el corazón lleno de recuerdos.

PLANO CON LO QUE HAY QUE VER EN SAN JUAN DE LUZ

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