Gros

EL TESORO NEORRENACENTISTA QUE SE OCULTA EN GROS

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 3 Promedio: 5)

EL TESORO NEORRENACENTISTA QUE SE ESCONDE EN LA IGLESIA DE SAN IGNACIO DE GROS

La iglesia de San Ignacio de Gros es un elegante templo de estilo neogótico que junto a la renovada Plaza de Cataluña se ha convertido en una de las estampas más típicas del barrio.

Sin embargo, la iglesia no consiguió su plenitud hasta que fue construida su icónica torre gracias a la aportación de un importante personaje de la ciudad.

Torre de la iglesia de San Ignacio de Gros.

Un excelso hombre de negocios y político que legó varios tesoros a San Sebastián: D. Fermín Lasala y Collado, duque de Mandas.

LA CONEXIÓN DEL DUQUE DE MANDAS CON LA PARROQUIA DE SAN IGNACIO

Fermín de Lasala y Collado nació en Donostia el 17 de julio de 1832, un año antes de comenzar la primera guerra carlista que trajo terribles consecuencias para la ciudad.

Nacido dentro de una acaudalada familia de negocios, Fermín de Lasala continuó con la tradición familiar, participando desde joven en política y llegando a convertirse en senador vitalicio y ministro de Fomento.

Además, al casarse con la duquesa de Mandas y Villanueva, Cristina Brunetti y Gayoso, se convirtió en duque de Mandas y grande de España.

Aunque debido a su profesión pasaba gran parte del tiempo en Madrid y otras capitales europeas, volvía a su ciudad natal siempre que podía.

Es por ello, que en la década de 1860 compró varios terrenos y caseríos para construir la villa de Cristina Enea, bautizada así en honor a su esposa.

El duque de Mandas, falleció en Madrid el 17 de diciembre de 1918, siendo trasladado su cuerpo en tren hasta su querida ciudad natal, desde donde sería llevado a su villa de Cristina Enea para ser velado.

Su funeral se celebró en la iglesia de San Ignacio siendo oficiado por el obispo.

El féretro fue sacado a hombros y escoltado por los miqueletes, mientras que al frente del cortejo iban los niños de los asilos de la ciudad portando antorchas, siendo finalmente llevado al panteón familiar de Polloe.

El duque donó su fortuna a la diputación de Gipuzkoa, con la condición de que fuese dedicada a la instrucción de las clases obreras.

Mientras que al ayuntamiento de Donostia-San Sebastián legó su villa Cristina Enea (actualmente uno de los parques más importantes de la ciudad) y su biblioteca con más de 18.000 libros.

Con su testamento también se realizaron algunas mejoras en los principales templos de la ciudad.

Se arreglaron los ventanales de San Vicente, se adquirió el órgano del Buen Pastor y se construyó por fin la torre de la iglesia de San Ignacio.

BREVE HISTORIA DE LA IGLESIA DE SAN IGNACIO DE GROS

Antiguamente, donde hoy se encuentra uno de los barrios con más solera de San Sebastián, solamente había arenales y dunas.

Además de algunos edificios alejados de la ciudad intramuros, como el matadero, el hospital de Manteo y el convento de San Francisco.

Sin embargo, cuando Donostia se desembarazó de las murallas que la asfixiaban, la ciudad empezó a crecer con los nuevos ensanches.

Es aquí cuando entró en juego una familia que cambió para siempre la fisionomía de los arenales del chofre: los Gros.

La lucha para convertir aquellos arenales en un nuevo y lujoso barrio, domando la desembocadura del río Urumea y haciendo frente al Cantábrico, da para una novela.

Los primeros vecinos de aquel nuevo barrio tuvieron que cubrir sus necesidades religiosas en la primitiva parroquia de San Ignacio que se encontraba desde 1883 en el convento de San Francisco.

Sin embargo, debido al rápido crecimiento, se comenzaron las obras de un nuevo templo digno del nuevo y elegante barrio.

La iglesia se construyó sobre los arenales cedidos por Águeda Gros, mientras que Tomás Gros cedió la piedra arenisca procedente de las canteras de Ulía.

Parroquia de San Ignacio Donostia

Su autor fue José Goicoa Barcaiztegui, prolífico arquitecto donostiarra responsable también de la construcción del cementerio de Polloe, la iglesia de San Sebastián o el palacio de Miramar, entre otras muchas obras.

La nueva parroquia tuvo grandes madrinas y padrinos, ya que la colocación de la primera piedra el 25 de septiembre de 1892 contó con la presencia de la Reina Regente María Cristina.

Mientras que la inauguración se produjo el 24 de julio de 1897 con la asistencia del Rey Alfonso XIII y la Reina María Cristina.

EL PANTEÓN NEORRENACENTISTA DEL DUQUE DE MANDAS

¿Habéis entrado alguna vez a la iglesia de San Ignacio?

En su interior se guardan magníficos monumentos que seguramente os sorprendan, como el altar del Sagrado Corazón de Jesús, obra del escultor Mariano Benlliure, conocido como el Rodin español o el Enterramiento de la Condesa del Olmo.

Sin embargo, en el lado del Evangelio se encuentra el que para mí es el monumento más bello del templo: el panteón neorrenacentista del duque de Mandas.

Mausoleo neorrenacentista del duque de Mandas.

Y es que uno de los principales mecenas del templo, quiso dejar su huella a través de este espléndido monumento funerario.

Destaca en él el ángel en actitud expectante que apoya su cabeza en una trompeta, obra del artista Isidoro Uribesalgo.

Ángel parroquia de San Ignacio de Gros.

¿Tal vez se trate del arcángel Gabriel con su trompeta para anunciar el regreso del Señor a la tierra?

CONCLUSIÓN 

EL barrio de Gros cuenta con multitud de atractivos, que lo convierten en un barrio vibrante.

GROS. QUE VER EN EL BARRIO MÁS VIBRANTE DE DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN

Pero además, cuenta con una espléndida arquitectura y algunos de los edificios más bellos de la ciudad.

Gros es mucho más que surf y pintxos, por lo que si tenéis la oportunidad, entrar en su iglesia para admirar sus tesoros e historia.

UBICACIÓN DE LA PARROQUIA DE SAN IGNACIO DE GROS

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 3 Promedio: 5)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *