NAVASCUÉS, EL ÚLTIMO ALMIRADÍO DE NAVARRA
Navascués, es parte viva de la historia del viejo reino de Navarra, el último de sus almiradíos ubicado en un lugar clave.
Descubre su historia y que ver en este noble lugar.

UNAS PINCELADAS SOBRE LA HISTORIA DE NAVASCUÉS
Aunque las primeras huellas humanas de la zona datan de la Edad del Bronce (cuevas del Moro y de Valdesoto), el origen de Navascués se remonta a la Edad Media, cuando surgió un pequeño núcleo habitado junto a la actual ermita románica de Santa María del Campo.

Sin embargo, en el siglo XII el rey Sancho el Sabio promovió el poblamiento del cerro donde actualmente se encuentra el pueblo, mediante la concesión de fuero a sus habitantes.
Éste lugar, al encontrarse en un alto, era más fácilmente defendible. Además, con la construcción de una torre defensiva, el rey aseguraba éste estratégico paso a los valles del Roncal y Salazar.

Y es que tal era la importancia de Navascués para los regentes del Viejo Reino, que Carlos III el Noble otorgó el título de hidalgos a todos sus habitantes.
Durante la guerra de la Independencia, Navascués sufrió en sus carnes los horrores de la cruel ocupación francesa.
Se estableció aquí un hospital para atender a los voluntarios navarros, que llegó a albergar hasta 130 heridos.
Sin embargo, el 2 de marzo de 1812, durante el combate en la foz de Aspurz, donde los franceses sufrirían una terrible derrota, los habitantes de Navascués decidieron trasladar a los heridos a Burgui y Roncal.
Así que en mitad de una terrible Nevada, los heridos fueron conducidos a duras penas al valle del Roncal, mientras que en el pueblo sólo quedaron las mujeres y los niños.

Foz del Diablo en Aspurz, a pocos kilómetros de Navascués.
Esa misma noche, llegarían 4.000 soldados napoleónicos con sed de venganza al mando del general Cafarelli, y que debido al temporal de nieve, permanecerían hasta el día 5 en Navascués, saqueando las despensas, destrozando las casas y maltratando a los habitantes que se quedaron.
El Almiradio de Navascués
Antiguamente, ciertos lugares del reino de Navarra, fueron regidos por almirantes, que rendían cuentas al rey. No obstante, estos fueron desapareciendo, quedando únicamente el de Navascués, que engloba a Aspurtz, Ustés y Navascués (hasta 1846 también Castillonuevo) y conociéndose como «el almiradío de los almiradíos».

QUÉ VER EN NAVASCUÉS
Parroquia de San Cristóbal
Erigida en el siglo XIV y ampliada en los siglos posteriores, en la iglesia de San Cristóbal aún se pueden apreciar elementos góticos como la puerta de arco apuntado y la ventana.

La puerta de acceso, se encuentra coronada con un tímpano en el que se representa la Santísima Trinidad mientras que sus arquivoltas nacen de capiteles en los que se representan animales y seres fantásticos. En su interior, destacan varios retablos barrocos.
Emita de Nuestra Señora del Campo
Junto a la carretera que se dirige hacia el valle de Salazar y bajo el cerro donde se ubica Navascués, se encuentra la ermita románica de Nuestra Señora del Campo, que actualmente funciona como capilla del cementerio.
Antiguamente, era la iglesia parroquial de un pequeño asentamiento antes de que sus habitantes lo abandonasen para instalarse en lo alto del cerro y fundar Navascués.

En su exterior, destaca la torre, su portada con arquivoltas y los canecillos y el ajedrezado que adornan su tejado.
