ARANTZA. ENTRE MONTES Y PRADOS.
Arantza (Aranaz en castellano), es un pequeño pueblo que creció abrazado a la montaña y regado por afluentes del río Bidasoa.

UNAS PINCELADAS SOBRE ARANTZA
Perteneciente a la comarca de Bortziriak (Cinco Villas), Arantza limita con con Lesaka al norte, Igantzi y Sunbilla al este, con Goizueta al este y con Ituren y Zubieta al sur.
Rodeada de montes y bosques, Arantza es uno de los pueblos más desconocidos de Bortziriak, que guarda auténticos tesoros naturales.
Arantza o Aranaz, nació dentro del reino de Navarra, siendo sus tierras de realengo, es decir, pertenecientes a los reyes de Navarra.
Sin embargo, con el paso de los años, sus habitantes serían considerados francos y exentos de algunos impuestos como las pechas, aunque debían pagar otras tasas y peajes.
Cuando Navarra fue conquistada por el reino de Castilla, Arantza como el resto de pueblos de la comarca supieron adaptarse a la nueva situación, aunque aún le costaría librarse del yugo de los señores feudales.

HISTORIA DE ARANTZA
Las primeras huellas históricas datan de hace miles de años y siembran las montañas y lomas de los alrededores de Arantza en forma de dólmenes y otros restos megalíticos.
Aunque los primeros documentos escritos sobre la comarca de Bortziriak o las Cinco Villas datan del siglo XIII, citándose como «Vallem que dicitur Lesseca» en un decreto del Papa Celestino III sobre la diócesis de Baiona, no fue hasta el siglo XIV que aparecen nombrados los pueblos que conforman la comarca.
En un documento de 1309, se dejó constancia de que los «banidos de Ipuzcoa robaron los caballos de las villas llamadas Cinco Villas (Berra, Lezaka, Echalarre, Aranaz e Iganzi) y que el Merino las recuperó.«
Y es que la comarca de Bortziriak se convirtió desde 1200 en frontera con Castilla, debido a la incorporación de Gipuzkoa al pujante reino castellano.
Desde entonces, los pueblos de la comarca se vieron sometidos a las razzias de los gipuzkoanos, pasándose a conocer la zona como «frontera de malhechores».
Los primeros datos sobre la población de Arantza los obtenemos gracias al apeo fiscal de 1427, aunque es el único pueblo de la comarca que no aparece en el apeo de 1366.
En el apeo se 1427 aparece con 22 fuegos, para hacernos una idea de su tamaño, Etxalar contaba con 47 e Igantzi con 20.
También gracias a este apeo, conocemos la forma de subsistencia de los vecinos de la comarca, que apenas podían sobrevivir cultivando trigo, mijo y manzanas para sidra, con unas pocas cabezas de ganado.
Muchos de ellos, combinaban su trabajo en el campo con el trabajo en las minas y ferrerías de la zona, tal y como declararon los vecinos de Arantza: «alogándose a las terrerías a fazer et carrear carvón e mina».
El siglo XV fue especialmente convulso en el reino de Navarra.

Una guerra civil entre agramonteses y beamonteses desangraba el reino y los alrededores de los pueblos de Bortziriak se encontraban infestados de bandidos y maleantes.
Esta guerra civil propició la unión de los linajes de Alzate y Zabaleta, tradicionalmente enfrentando por los recursos de la comarca, uniéndose a la porción agramontesa.
Sin embargo, esto les enfrentó a los beamonteses, encabezados por el conde de Lerín, que tenía su plaza más importante de la zona en Doneztebe.
Arantza, caía bajo la influencia de los Zabaleta, quienes ejercían el patronazgo sobre su rectoría.
Cuando en 1475, los Zabaleta pactaron una alianza con los San Per, Arantza junto a Igantzi y Etxalar se unieron al pacto representados por sus alcaldes y jurados, muestra del poder que ejercía éste linaje sobre éstas poblaciones.
La conquista de Navarra por la corona castellana, trajo la pacificación de la zona, ya que los nuevos y poderosos monarcas no iban a permitir nuevas confrontaciones civiles ni el abuso de los jauntxos.
Aunque Arantza aún tuvo que soportar el yugo de los Zabaleta algunos siglos más…
Durante la guerra de la Convención (1793-1795), los habitantes de Arantza se vieron sorprendidos por la llegada de las tropas de la Francia revolucionaria, que quemaron seis casas y dos ferrerías, causando unos daños de 21.000 pesos.
Aunque por suerte, el coste en vidas humanas no fue tan alto como en Areso, donde la ocupación francesa y el tifus causo estragos o en Auritz/Burguete, que resultó totalmente destruida.
Sin embargo, si hubo un conflicto que marcaría Navarra sería el de las guerras carlistas…
LAS GUERRAS CARLISTAS EN ARANTZA
La comarca de Bortziriak, fue durante el siglo XX escenario de las guerras carlistas.
Su cercanía a la muga con Francia y el entorno boscoso y montañoso de sus pueblos, lo convirtió en un escenario propicio para las partidas irregulares carlistas.
Las marchas y contramarchas eran continuas, jugando los voluntarios carlistas y las tropas liberales al gato y el ratón en el boscoso circo de Arantza.
En 1872, al iniciarse de la tercera guerra carlista, Arantza se convirtió en protagonista del conflicto, cuando se juntaron en la villa las partidas carlistas de Carasa y Rada, decidiendo dirigirse al valle de Basaburua para encontrarse con el pretendiente Don Carlos.
Poco después, el 3 de mayo, llegaría el general liberal Moriones al pueblo, y enterado de las intenciones de los carlistas, fueron tras ellos hasta Orokieta.
En Orokieta, se produjo la desastrosa derrota carlista, en la que el pretendiente Carlos VII a punto estuvo de caer preso y 700 voluntarios carlistas fueron atrapados.
Tras la derrota carlista, el pretendiente huyó a Francia, y el desánimo cundió entre sus seguidores.
Una partida de 500 carlistas se presentó poco después en Arantza, entregando sus armas ante el alcalde y volviendo a sus hogares o cruzando la frontera.
QUÉ VER EN ARANTZA
CASA CONSISTORIAL
Construido durante el siglo XVIII, el Ayuntamiento de Arantza preside la Herriko Plaza.

Su diseño, recuerda al majestuoso Ayuntamiento de Leitza, destacando en su fachada el escudo policromado.
En su escudo, dividido en cuatro cuarteles, se pueden adivinar las figuras de cuatro lobos negros y dos árboles.

En otro de los cuarteles se adivinan las abarcas del también mítico rey Sancho Abarca.
El sagrado corazón que se encuentra bajo el escudo, fue inaugurado en abril de 1906.
Según la prensa de la época, una multitud de vecinos se presentó a contemplar el acto:
«Sobre las cuatro de la tarde presentaba la plaza de Aranaz un cuadro admirable.
El alcalde de la villa, fon Francisco Machicote, tiró del cordón de la cortina que tapaba la hermosa placa del Deífico Corazón de Jesús y el público coincidiendo con las voces del ilustre padre, prorrumpió en vivas que incesantemente repetiamos, al Sagrado Corazón de Jesús.
Acto continuo hizo ver la importancia de la hermosa placa, que desde ayer obstenta la fachada exterior de la Casa Consistorial de Aranaz por el lado este.»
2 de Abril de 1906
EL ECO DE NAVARRA
IGLESIA DE LA ASUNCIÓN DE ARANTZA
La parroquia de Arantza, fue construida en el siglo XVI, aunque dos siglos después fue ampliada en estilo barroco.

De planta de cruz latina, se haya dividida en tres tramos desiguales, destacando en su exterior el campanario del siglo XIX.
En su interior, guarda varios retablos barrocos.
ERMITA DEL SALVADOR
La ermita del Salvador de Arantza, se halla disfrutando de unas vistas privilegiadas sobre el pueblo.

Esta construcción neogótica del siglo XIX, sirve de capilla del cementerio, al que se llega siguiendo un viacrucis de piedra.
ERMITA DE SAN JOSÉ
La ermita de San José, se encuentra junto a la carretera unos pocos kilómetros antes de llegar al pueblo.
Es una coqueta ermita de planta cuadrada construida a principios del siglo XX.

En su fachada destaca la puerta de arco apuntado, flanqueada por dos aguabenditeras, sobre la que se encuentra un lauburu.
En su interior se guarda una talla barroca de San José con el niño.
CASA-TORRE ARANIBAR
En Arantza, sigue en pie un antiguo palacio tan antiguo como el poderoso linaje que lo construyó: los Aranibar.

De estilo gótico, en su origen como casa-torre estaría coronado con un cadalso de madera como la torre de Donamaria, aunque tras la conquista de Navarra fuese desmochado.
OTROS EDIFICIOS DE INTERÉS
Un paseo por Arantza, nos mostrará sus casas, incluso algunas de ellas erigidas entre los siglos XVI y XVIII.

Entre estas casas, destacan las de Xabetenea. Erreuntenea, Larrainea o Zuzaiñenea.
RECORRIDOS Y SENDEROS
Las y los amantes del senderismo y la montaña, encontrarán en Arantza su paraíso, debido a la cantidad de senderos que parten del pueblo y los montes que la rodean.

A la entrada de Arantza, un cartel expone todos los recorridos a pie o en bicicleta que se pueden realizar desde aquí.

Mientras que por el pueblo, multitud de marcas y carteles nos indican los diferentes caminos a tomar.
Entre todas las rutas, destacan la que nos llevará al mágico paraje de San Juan Xar, de 6 kilómetros ida y vuelta.

SAN JUAN XAR. EL SENDERO MÁS MÁGICO DEL PAÍS SE ENCUENTRA A TAN SÓLO 40 MINUTOS DE DONOSTIA.
O la P.R. NA-10, de 15 kilómetros y donde descubriremos el espectacular bosque de Artikutza.
